Las casas del Charandel


Justo en el punto donde el río del Narboneta o Henarejos vierte sus aguas en el río Mira, encontramos las casas del Charandel. Una parte de las casas están en el municipio de Enguídanos, la otra parte en el municipio de Mira.

Para saber la historia de este lugar, primero debemos conocer el pasado de la familia Portillo. Don Esteban Portillo Cardos, se casó con Doña María Pacheco y Mendoza, natural de San Clemente y descendiente del Marqués de Villena. Instaló su domicilio en el Picazo, construyendo su casa en la calle de Alarcón, la que posteriormente fue casa parroquial.

Doña María Juana Pacheco y Mendoza falleció el 18 de marzo de 1705. Dejó establecido en su testamento que se le enterrara en San Clemente en la Capilla de los Pacheco o donde establecieran sus albaceas. Su esposo decidió que se la enterrara en la iglesia de Motilla.

De este matrimonio nació Don Francisco Portillo Pacheco, casado con Doña. Maria Luisa Carcajona Ruiz, natural de Requena. Don Francisco Portillo Pacheco probó su nobleza ante la Real Chancillería de Granada.

En 1752, al realizarse el catastro de Ensenada, D. Francisco Portillo Pacheco había trasladado su domicilio a Motilla del Palancar, si bien continuaba viviendo en el Picazo, donde conservaba su casa y propiedades.

D. Francisco Portillo Pacheco poseía numerosas propiedades, en San Clemente, Villanueva de la Jara y el Picazo, en donde, entro otras poseía 22 almudes de azafranar en la vega de abajo, entre el río y el camino de la Losa y varias cuevas de vino en la Capellanía.

En 1757 construyó una capilla en la Iglesia del Picazo para el uso de su familia.

En Motilla del Palancar D. Francisco Portillo poseía, por compra, el cargo de Alguacil Mayor vitalicio y era dueño de un mesón.

De este matrimonio nacieron en el Picazo siete hijos: María Nicolasa, Ana María, Esteban, Francisco, Alonso, José y María Ana Portillo Carcajona. A finales del siglo XVIII la familia Portillo se trasladó a vivir en forma permanente a Motilla y Requena, si bien Don Francisco Portillo Carcajona seguía apareciendo como propietario en el Picazo en el año 1814.

Francisco Portillo Carcajona vecino de Motilla compró las huertas de las aldeas de Fuencaliente, Barrio Calabaza, Barrio de Don Fidel, La Somera, Portichuelo, Panizar, Cañaveral, Fuente de la Higuera, Charandel y Cañavedija construyendo allí 35 nuevas casas y un gran estanque y plantando moreras para la cría de gusanos de seda y productos de huerta, estas tierras las dejo en heredad a los colonos, estas tierras eran muy fértiles y ricas ya que están bañadas por el rio Cabriel. De este modo creó una fortuna regular para sí y el bienestar de una infinidad de familias, entre las que distribuyó aquella heredad.

Actualmente están bajo las aguas del Embalse de Contreras todas esas aldeas menos El Charandel y Cañavedija. El hecho de que el embalse de Contreras no haya subido hasta su capacidad máxima nos permite observar aún también en ruinas las aldeas de el Panizar, el Cañaveral y Fuente de la Higuera, principalmente.

Las casas de “el Charandel” se trata de una pequeña aldea de hortelanos. Destaca por el uso de sus habitantes de las aguas del río Mira y del Narboneta o Henarejos. Por la aldea pasa una canalización artficial de agua para dar servicio a sus casas y para utilizarla con uso doméstico, para regar sus huertas adyacentes e incluso para producir electricidad. Aunque actualmente no se utiliza, un pequeño motor eléctrico aún en buen estado podría hacerlo pero se han decantado por la energía solar. Ya hace más de cincuenta años que se instaló esta minicentral hidroeléctrica que era movida por este cauce artificial desde el río Mira devolviendo sus aguas al río Narboneta en una caída de cuatro metros. Hasta hace bien poco se abastecían de electricidad las dos o 3 familias que aún quedan en este caserío (llegaron a vivir hasta 14 familias).

En el margen derecho del río Narboneta y junto al camino que va junto a Enguídanos junto a Cabeza Moya se encuentran lo que fueron casas de peones camineros y de una posada que también alquilaba caballerías a quienes las precisaban para transportar sus mercancías a través del camino de grava aún visible a la izquierda del sendero (GR) rumbo a Levante. Se cruzaba el río Narboneta de escaso caudal (sin embargo muy bravo por el puente existente) y se cogía el camino que te llevaba a La Cañada de Mira y de ahí a Camporrobles, y también el ramal del antiguo camino de Fuentelahiguera, El Panizar y de ahí por el antiguo Camino de la Mancha a las casas del Alabú (en la frontera de Mira con la actual C. Valenciana, y umbral de la Plana de Utiel-Requena). Algo menos de 40 km hasta Caudete de las Fuentes.

Existe en la Gaceta (antiguo BOE) un hecho anecdótico sobre esta aldea, fechado el 12 de Julio de 1836, que nos cuenta que el día 4 de Julio el comandante de la Guardia nacional de Mira, Don Antonio Fuentes Palencia, dio parte al Gobierno Civil de que el día 3, y a las diez de la noche, le avisaron de que en la casa del Charandel, sita en aquel término, y distante a dos leguas y media de aquella villa, se hallaban tres forajidos de el Campillo de Alto-Buey, pertenecientes a la gavilla de facciosos de Trones y Perejil (ilustres sobrenombres), y después a las hordas de Cabrera (durante las guerras carlistas), de las que se dispersaron para ocuparse a robar, cuya profesión habían desempeñado bárbaramente, conocidos con los sobrenombres de Pitorro, Garrafa y el Moreno. Actualmente regresaban a las facciones del tigre Cabrera; pero el bravo capitán, Palencia, que sin perder momento reunió 13 Guardias, frustró para siempre sus proyectos.

Copiaremos íntegras las expresiones que describen íntegras las capturas de los tres facciosos: Llegué al sitio (dice este patriota) y tuve la paciencia de estarme con mi gente emboscado por espacio de cinco o seis horas, hasta que los ví que entraban en dicha casa; entonces me arrojé sobre ellos cercando la habitación en que se hallaban; uno de ellos (Moreno) echó a correr, y arrojándose un Guardia sobre él se rindió, más visto y oído por él que se hacía fuego a sus compañeros, que no querían rendirse, se levantó, y a la voz de viva Isabel II un nacional le dio un golpe en la cabeza, hasta que se rindió; y después lo hicieron sus compañeros con bastante repugnancia; ésta ha sido la felicidad de mi expedición con la captura de estos tres vándalos que tenían aterrados día y noche a los pasageros

¿De donde viene el nombre del Charandel?
Lo desconozco, aunque sabemos que a principios del siglo XIX era conocida una danza de bolero ejecutada por varios danzantes. Esta variedad se conoció con el nombre genérico de "Boleras" y también como del Charandel. Seguramente relacionado con el baile, encontramos una canción en tiempos de la Guerra de la Independencia que decía lo siguiente:

“Quien quiera un destino de Napoleón
que le de memorias de lord Wellington.
¡Olé charandel! Napoleoncito,
¡Olé charandel! no lo veremos,
¡Olé charandel! pues algunas cuentas
¡Olé charandel! que ajustar tenemos.”


Por otra parte, José Saíz Valero sugiere que la etimología del Charandel podría relacionarse con saranda 'especie de criba' (de donde el castellano y gallego zarandear y sarandear); por lo que quizás podría referirse a algunos objetos o artilugios existentes en el lugar para aventar el trigo o cereales en general.
A partir de aquí que cada uno imagine la hipótesis que más le guste.



BIBLIOGRAFÍA:


- “El Charandel, los Portillo, y otras curiosidades” Autor José Saíz Valero.


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