De los Caballeros de la Sierra a los Agentes Forestales

Con la reconquista castellana de poblaciones serranas con términos muy amplios, se vio la necesidad de vigilar, guardar y defender las fuentes de riqueza existentes en esos territorios (montes, dehesas, campos de cultivo etc). De esta manera en el fuero de Molina de Aragón de 1112, se menciona por primera vez la figura de los Caballeros de la Sierra o Caballeros de Sierra, cuya principal misión era la defensa de los bosques, encinares, pinares y sabinares, árboles y arbustos, pastizales, cobros del uso de estos bienes y montazgos. Salvando las diferencias, eran la versión medieval de los agentes forestales.

Posteriormente distintos fueros sistematizan el oficio de forma pormenorizada: el de Cuenca (1190) sirvió como ejemplo paradigmático para amplias zonas territoriales de la Castilla oriental –Moya, Huete, Consuegra, Alarcón, Iniesta, Alcaraz– y de Andalucía: Andújar, Baeza, Úbeda, Iznatoraf y Cazorla.

En Mira, los Caballeros de la Sierra son mencionados por primera en 1512, aun siendo aldea de Requena. Posteriormente son nombrados en la estructura de oficiales del Concejo de Mira en 1566, que estaba formada por dos alcaldes ordinarios, dos regidores, un procurador síndico, 4 diputados, un escribano y de sus propios caballeros de sierra.

El nombramiento de los caballeros era anual, dentro de los oficios menores del concejo. El sistema, sin embargo, defería de unos concejos a otros. Desconocemos como lo haría el concejo de Mira, pero para tener una idea, en Úbeda a principios del siglo XIII se realizaba después de la elección del concejo, entre los vecinos de cada colación, así como de las aldeas, viniendo para ello un caballero y un juez. En Segura de la Sierra se convocaba en el siglo XVI a todas las personas que quisieran ejercer el dicho oficio todos juntos en el día que para ello fuese nombrado y señalado por el cabildo.

Desde la aparición de la Caballería de Sierra, los concejos exigen a los caballeros una serie de requisitos que regula el derecho local (fuero, privilegio de villazgo, ordenanzas). Aunque pudiera haber diferencias de un concejo a otro, fundamentalmente se exigía que el aspirante tuviera caballo, armas y un patrimonio mínimo en bienes raíces, es decir, inmuebles. En Segura de la Sierra, se exigía que el caballo valiese doce mil maravedís sin la silla, las armas deberían ser aquellas para defenderse y coaccionar a los infractores, como puñal, lanza, espada o coraza y por último los bienes raíces debían ascender a 50.000 maravedís.

En diversas ocasiones los caballeros se vieron envueltos en distintas situaciones conflictivas entre concejos. En el siglo XVI los Caballeros de la Sierra de Requena y Mira serían protagonistas en varias ocasiones de las diferencias entre ambas comunidades.

Varias ordenanzas municipales ampliaron progresivamente sus funciones, sobrepasando la mera vigilancia forestal para ocuparse de la guarda de los bienes comunales, siendo más parecido a una policía rural.

A nivel real, serían durante el reinado de Carlos II, en 1677, cuando se dicte por primera vez, una real ordenanza que establece una “vigilancia de las masas arbóreas y los animales salvajes que las habitasen”. Posteriormente, en la época de Fernando VI, se dicta una ordenanza para la creación de los “Guardas de Campo y Monte” para que prendan, denuncien a los taladores, causantes de incendios y introductores de ganados plantíos. Esto crearía la desaparición paulatina de los Caballeros de la Sierra.

Durante el reinado de Isabel II, vigilaban los montes la Guardería Rural, los Guardas Mayores, los Guardas del Monte y del Estado y la Guardia Civil. En 1848 había dos Guardas de Montes asignados en Mira, Juan Zarzuela y Martín Martínez. 

En 1876, durante el reinado de Alfonso XII, desaparecen los colectivos anteriores, y es la Guardia Civil el único cuerpo encargado de vigilar el monte. Al año siguiente, por la Ley de Repoblaciones Forestales, se crea los Capataces de Cultivo en los distritos Forestales, y dos años después se les autoriza a denunciar los daños que se causen a los bosques y se contratan los vigilantes temporales de incendios. Este cuerpo es el que se considera como verdadero antecesor de los actuales Agentes Forestales.

En 1907, se percibe la necesidad de contar con un cuerpo que se ocupe de los montes, y como sus misiones son incompatibles con el carácter de la Guardia Civil, se crea sustituyendo al anterior, el Cuerpo de la Guardería Forestal del Estado.

Guardas Forestales en la Nava de San Pedro (1920). Enrique Mackay.


La figura del Agente de Medio Ambiente sigue modificándose con diferentes títulos y colectivos hasta que en el año 1978, se firma un Real Decreto, por el cual la denominación de Guarda Forestal queda sustituida por la de Agente Forestal.

A partir de 1985, la Guardería Forestal es gestionada por las autonomías, por lo que este cuerpo sufre modificaciones según las necesidades en materia forestal, que presente cada Comunidad Autónoma.


BIBLIOGRAFÍA:
- El Fuero de Laredo en el octavo centenario de su concensión. Juan Baró Pazos
- La Guardería forestal en España: conservación de nuestros bosques. Tarazona Grasa, Carlos
- Concejo, poder y élites: la clase dominante de Cuenca en el siglo XV. José Antonio Jara Fuente.

- "Lo de Mira": De concordias, diferencias, pleitos y segregaciones: Autor: Ignacio Latorre Zacarés  
- Los Caballeros de la Sierra y la vigilancia de los montes en la baja edad media castellana. José Ignacio Ortega Cervigón.
- Jurisprudencia administrativa. Competencias de Jurisdicción y denegaciones de autorización para procesar. Tomo VI 1860

El infante Pedro y su ilustre comitiva a su paso por Requena y Mira


Jaime I el Conquistador fue modificando su testamento a medida que iba teniendo hijos. Esta situación se mantuvo hasta el último testamento de 1262, cuando como resultado de la muerte del primogénito Alfonso, dejó a su segundo hijo, el infante Pedro, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el principado de Cataluña, dando continuidad a la Corona de Aragón. Este hecho hizo que el futuro Pedro III de Aragón, colaborara con su padre de manera activa en varios aspectos de la vida política del reino.

A principios de abril de 1269, quizás con el objetivo de estimular la cooperación castellana a la cruzada de Jaime I, o quizás por la cuestión de reino de Navarra, no se sabe de manera cierta, el infante Pedro junto con una nutrida comitiva, inició un viaje hacia Toledo para entrevistarse con el rey castellano Alfonso X.

La comitiva
El séquito del infante estuvo formado por aproximadamente de ochenta personas. Entre los personajes importantes, figuraron los obispos de Barcelona y de Valencia, los nobles aragoneses Blasco Eiximenis, Blasco Maça y los catalanes Gilabert de Cruilles y Pere d´Ofegat entre otros. No faltó una representación de italianos, con el marino y militar Roger de Lauria en primer término. Por ultimo cabe destacar al famoso trovador, Guillermo de Cervera.

Cada noble llevó según su categoría una o varias cabalgaduras. De ejemplo, el obispo de Barcelona llevó 30 bestias y los nobles de alta categoría, Gilabert de Cruilles y Blasco Eiximenis, 8 cada uno. El número total de bestias fue de 168, entre cabalgaduras y bestias de carga.

Después de las personalidades, vendrían un grupo de oficiales y servidores de categoría inferior. Por último, las gentes de la compañía que iban a pie, los andantes. Hay que decir que para un viaje tan largo, los peones fueron, proporcionalmente, poco numerosos. Entre ellos los documentos nos indican; la panadera, el guarda de la avena, la lavandera y otros hasta 33 personas.

La logística
La comitiva disponía de un encargado de la intendencia, el repostero, que se encargaba de procurar los víveres, servicios y productos necesarios para el viaje. Él mismo o algún ayudante se avanzaba y entraba en las poblaciones donde el infante y sus acompañantes pretendían descansar, para disponer el alojamiento, negociar las adquisiciones o resolver servicios necesarios como la comida o el mantenimiento para los caballos.

La alimentación
La comitiva llevó una gran cantidad de provisiones desde el inicio del viaje, tales como gallinas, vino, pan, huevos, coles, ajos, vinagre y canela. Después las cuentas nos muestran la compra de vino y carneros principalmente. Las raciones irían en función del cargo, así hay apuntes de porciones especiales para los obispos y otros altos cargos. En Mira, queda constancia que el obispo de Barcelona recibió del infante una generosa ración.

El ocio
Para amenizar el viaje, en la comitiva no faltó un buen número de trovadores y juglares. Se especula que el famoso trovador Guillermo de Cervera, creó durante o después del viaje, la canción de Madona Santa María, de las impresiones recibidas por la presencia del rey castellano. En una de las estrofas alude a las pretensiones imperiales del rey Alfonso X.

Tots reys que haver vol nom d´emperador
Deu averar sos dits e sa lauzor,
Que hom non ha pretz, si ab vertat no s´afina.

También se sospecha que en alguna ocasión, el infante pudo disfrutar de alguna cacería. Esto se entiende al encontrarse partidas de gastos relacionadas con los perros que formaban parte de la comitiva.

El coste
Viajar en la edad media no era barato, y menos para un séquito de estas características. En la población de Requena y alrededores, la comitiva se gastó 296 sueldos y 6 dineros en cebada, 143 sueldos en vino, 80 sueldos y 6 dineros en pan de ración, y 70 sueldos en carne de carneros. Sólo este dispendio supuso más de 589 sueldos, equivalentes a lo que podía pagar al rey una villa mediana del reino de Valencia como Cocentaina en 1259. Esto nos puede proporcionar una idea del coste de este tipo de viajes.

El itinerario
La expedición partió el 8 de abril de Tarragona, y desde allí se encaminaron hacia Valencia, donde llegaron el 14 de abril. Después de 9 días en la ciudad, el día 23 partieron hacia Buñol, para al día siguiente entrar en el reino de castilla y llegar hasta Requena. El día 25 de abril pernoctaron en Mira, donde se deja constancia de pagos a un posadero. A la mañana siguiente continuaron su camino hacia Reillo y el 27 hacían entrada en la ciudad de Cuenca. Posteriormente pasaron por Villar del Maestre, Huete, Santa Cruz de la Zarza, Ocaña y Yepes. El día 5 de mayo de 1269, por fin llegaron a Toledo.

El séquito realizó una media aproximada de unos cuarenta kilómetros diarios, con jornadas de hasta 60 kilómetros, un ritmo asequible para las cabalgaduras pero que puede parecer exigente para los que iban a pie, sin embargo el hombre medieval era un gran andarín: investigaciones realizadas a partir de restos humanos en enterramientos ponen de manifiesto, sobre todo a partir del siglo XI, su configuración física condicionada por y para la marcha, con largas y fuertes piernas. Aparte se puede especular que los andantes de la expedición tendrían la posibilidad de descansar en ciertos momentos de la jornada a lomos de alguna bestia de carga. Por último señalar que en las cuentas de la comitiva, a menudo consta la compra de zapatos para los andantes.

Relación de jornadas en el viaje de ida:
08 abril > Tarragona – Sant Jordi: 35 km
09 abril > Sant Jordi (La Ametlla de Mar) – Tortosa: 34 km
10 abril > Tortosa – Sant Mateu: 61 km
11 abril > Sant Mateu – Castellón: 61 km
12 abril > Castellón – Sagunto: 44 km
13 abril > Murvedre (Sagunto) – Valencia: 27 km
14 abril > Valencia – Buñol: 41 km
23 abril > Buñol – Requena: 35 km
24 abril > Requena – Mira : 43 km
25 abril > Mira – Reillo: 55 km
26 abril > Reillo – Cuenca: 35 km
27 abril > Cuenca – Villar del Mestre : 27 km
29 abril > Villar del Mestre – Huete: 25 km
30 abril > Huete – Santa Cruz de la Zarza: 58km
01 mayo > Santa Cruz de la Zarza – Ocaña: 29 km
02 mayo > Ocaña – Yepes : 12 km
03 mayo > Yepes – Toledo: 38 km


NOTA: Los kilómetros están calculados de manera aproximada según comunicaciones actuales.

BIBLIOGRAFÍA:
- Pere el Gran: Primera Part. Ferran Soldevila
- Jaume I i els valencians del segle XIII. Robert Ignatius Burns
- Saber viajar: Arte y técnica del viaje en la edad media. Elisa Ferreira Priegue

La provincia de Cuenca durante el Califato de Córdoba


Durante el Emirato y Califato de Córdoba, al-Ándalus fue dividido en varias provincias llamadas Coras. Una de estas divisiones territoriales fue la Cora de Santaver, denominación que parece ser tiene su origen en la antigua ciudad conquense de Ercávica, cuyo nombre oficial -Potens et Nobilísima Civitas Ercávica Caput Caeltiberiae-, generó en Caeltiberiae, arabizándose posteriormente como Shantaberyya o simplemente Santaver.

Delimitar el territorio de la provincia de Santaver es complejo, pero de una manera aproximada, durante el califato se extendería por la actual provincia de Cuenca y parte de las provincias de Guadalajara, Valencia, Albacete y Teruel. Su límite noreste llegaría hasta Al Rayahin, cerca de la Calomocha en Teruel, hacia el este pudo pasar por Molina (Mulina), y continuaría la ruta del río Tajo hasta el castillo de “Welid”, próximo a Ocaña. El sur quedaría delimitado en la población de La Roda. La parte sureste variaría: durante un periodo pudo seguir el cauce del río Júcar (wadi  Sukr) hasta la confluencia con el Cabriel  (Wadi Cabrial), pasando por la comarca de Utiel/Requena para posteriormente buscar el río Turia. En otro se buscaría el río Gabriel, la sierra de Mira y el Turia. A continuación se incluiría el rincón de Ademuz hasta Teruel. Por último, se subiría por el valle del río Jiloca hasta encontrarnos de nuevo con el castillo de Al Rayahin.

¿Qué grupos se establecieron y quienes gobernaron la Cora de Santaver?
Tras finalizar la conquista de la península ibérica, se inició la distribución de las tierras conquistadas entre los oficiales y soldados, la minoría conquistadora árabe recibió las tierras más fértiles, mientras que la mayoría bereber recibió tierras baldías y desfavorecidas. De esta manera un buen número de bereberes se establecieron en zonas montañosas como la serranía de Cuenca, donde pudieron desarrollar su oficio original, el pastoreo. De las diferentes confederaciones tribales bereberes que se establecieron en Cuenca, los Hawwara fueron los más destacados. Esta tribu todavía habita en Aurés (Argelia), en la parte meridional de Marruecos y en Libia.

El primer gobernador de Santaver fue Sulaiman ben Utman ben Marwan ben Aban ben Utman ben Affan, que murió en el año 768. A partir del año 873 este cargo pasó a la familia bereber de los Banu Zennun, de origen Hawwara.

Organización administrativa
La capitalidad de la cora se situó en Ŝantabarīa (Ercávica), que a su vez se subdividía en ciudades más pequeñas denominadas "amal" (amelia) y, de cada un de ellas, dependía una región denominada "al-hawz" (alfoz). Los "Iqlim" fueron unidades financieras menores del estado Musulmán. Capitales de "iqlim" o cabezas de "amelias" fueron Guabda (Huete), Gualamu (Huélamo) y Uglís (Uclés). Tambíen Suritta (Zorita de los Canes), Mulina (Molina de Aragón) y Santa Mariyya (Albarracín) fueron capitales de amelías o distritos.

¿Cúal era su economía?
Económicamente era menor comparada con otras Coras. Se cultivaba trigo y cebada, así como olivo, vid, nogales, avellanos y azafrán. También era importante el pastoreo de corderos y la cría de caballos. Además, ya se producía el traslado de maderas por el río Cabriel y el Júcar.

¿Existía Mira?
Sabemos que durante el califato de Córdoba hubo un asentamiento humano en el Molón de Mira, sin embargo no podemos confirmar la existencia de un núcleo poblacional en el poblado de Mira. Independientemente de ello, todo indica que el territorio del municipio estuvo integrado dentro de los límites de la antigua Cora de Santaver y que por un periodo de tiempo sin determinar, la Sierra de Mira ejerció de frontera entre la Cora de Santaver y la Cora de Balansya (Valencia).


BIBLIOGRAFÍA:
-    La kura de Santaveria: Estructura político-administrativa. Almonacid, J.A
-    El Molón (Camporrobles, Valencia). Un poblado de primera época islámica.
-    Historia de Albarracín y su sierra. Almagro, Martín.
-    Un itinerario de Córdoba a Zaragoza en el siglo X. Jesús Zanón.
-    ¿Continuidad o ruptura entre musulmanes y mudejares?. Mº Elena Cortés Ruiz

El otro castillo de Mira

La Peña Mira, con 1.241 m, es la cota más elevada de la sierra de La Culebra.

Según los archivos, en 1181, el rey Fernando II de León, concede al Concejo de Benavente entre otras heredades que poséis en el Valle de Vidriales, Tera y Carballeda, un Castillo llamado de Mira con todos sus derechos y pertenencias, para que sea mejor defendido y fortificado. Posteriormente el lugar se mencionaría por última vez en 1202, en una donación de propiedad a Fernando Fernández. A partir de ese momento caería en el olvido.

Según el trabajo realizado por Javier Larrazabal Galarza, la localización de este antiguo castillo de Mira se situaría en la zamorana sierra de La Culebra, exactamente en su cota más elevada, en la “Peña Mira”, cerca de los municipios de Manzanal de Arriba y Figueruela de Arriba, donde aparentemente no hay ningún resto de amurallamiento, sin embargo se ha logrado documentar recientemente un asentamiento plenomediabal, gracias al hallazgo de diversas cerámicas, acompañados de escasas escorias metalúrgicas. Su origen es desconocido, sin embargo pudiera ser de origen moro, tal y como se comenta en las relaciones de  Tomás López del siglo XVIII:

… esta Sierra (La Cuelbra) al norte de este lugar (Flechas) frente a frente ai entre otros un teso eminente en donde ai una peña o peñon muy elevada llamada Peña Mira; en donde pudieron habitar los Moros según se infiere en varios cóncavos y otras señales que en encuentran en ella.


BIBLIOGRAFÍA:
- Los foros de Aquasubterrae-Vallelongo y Adaulpho. Javier Larrazabal.
- Privilegios reales de la Villa de Benavente, siglos XII-XIV. Pascual Martínez Sopena, Vidal Aguado Seisdedos.
 

Las relaciones de Tomás López


A finales del siglo XVIII, Tomás López recibió el título de geógrafo de los dominios de Su Majestad, y fue colocado al mando del nuevo Gabinete de Geografía creado por el monarca Carlos III, cuyo principal proyecto era el levantamiento de mapas de todas las regiones de España.

A la vista de las dificultades que encontraba para la formación de su trabajo, se dirigió oficialmente, con autorización del ministro correspondiente, a los obispos, curas párrocos y funcionarios civiles de cada pueblo, enviándoles un cuestionario de 15 preguntas en el que se les solicitaban datos relativos a sus diócesis o parroquias. También se les pedía que realizaran mapas o planos de sus respectivos territorios.

Al final, el ambicioso proyecto nunca se terminó, si bien generó una enorme documentación preparatoria que se conserva manuscrita en varios legajos en la Biblioteca Nacional de Madrid. He aquí a continuación el plano y las respuestas referentes a la población de Mira que mandó el párroco del pueblo, Francisco Xavier Cañizares, el 10 de abril de 1787.


1. Si es Lugar, Villa o Ciudad, á que Vicaria pertenece, si es Realengo de Señorío o mixto, y el número de vecinos.

Que es villa de realengo con jurisdicción ordinaria civil y criminal, a la que pertenece su término, pasos y demás aprovechamientos, en virtud de privilegio que obtuvo del S. Emperador D. Carlos Quinto en el año de mil quinientos treinta y siete. Pertenece a obispado y vicaria general de Cuenca, y consta de trescientos sesenta vecinos.

2. Si es cabeza de Vicaría o Partido, Parroquia, Anexo, y de qué Parroquia, si tiene Convento, decir de qué Orden y Sexo, como también si dentro de la población o extramuros hay algún Santuario o Imagen célebre, declarar su nombre y distancia; así mismo el nombre antiguo y moderno del Pueblo, la advocación de la Parroquia y el Padrón del Pueblo.

Tiene su parroquia propia, cuyo titular es nuestra Señora de la Asunción y su patrono el glorioso S. Sebastian. Tiene un santuario intitulado nuestra señora de la cueva Santa, al medio día de la villa, y dos leguas y media distante de ella, donde es tradición que se apareció una imagen de María Santísima poco después de la expulsión de los moros, aunque no ay escrito alguno que lo compruebe. Es celebre por la mucha devoción que le tienen estos circunvecinos pueblos, que concurren en procesión  en sus determinados días, y fuera de ellos a cumplir sus votos, y novenas, con otros bien distantes. Esta en una montaña a las caídas del río Cabriel, en un peñasco, cuya entrada, al pie de la peña hacia el poniente, tendrá de ocho a diez varas de longitud, cinco palmos de alta, u una vara de ancha, en piedra viva. En el centro ora el altar con una imagen de nuestra Señora, donde se dice Mira, con la singularidad de que el agua que cae destilando continuamente se convierte en una piedra muy dura, de que están cubiertas todas sus paredes, y formados muchos hermosos pilares que parece están hechos para sustentarla.

3. Se pondrá cuantas leguas dista de la principal o Metrópoli, cuánto de la Cabeza de Vicaria, cuánto de la Cabeza del Partido y cuántos cuartos de leguas de los Lugares confinantes, expresando en este último particular los que están al Norte, al Mediodía, Levante o Poniente, respecto del Lugar que responde y cuántas leguas ocupa su jurisdicción.

Dista de la ciudad de Cuenca que es su capital, trece leguas entre saliente y medio día. Del lugar de Aliaguilla dos leguas al poniente. De la villa de Camporrobles tres, anejo de esta Parroquia, una y media entre norte y poniente. De la villa de Villagordo de Cabriel, tres leguas hacia norte. De la villa de la Pesquera, tres leguas, entre norte y oriente. De la villa de Enguidanos tres leguas hacia oriente. Del lugar de Narboneta una legua entre oriente y medio día, y  del lugar de Garaballa, donde está el celebre santuario de Nuestra Señora de Tejeda, convento de la orden de los Trinitarios Calzados, dos leguas entre poniente y medio día. Ocupa su término y jurisdicción siete cuartos de legua de oriente a poniente, y tres leguas y media de norte al medio dia, dando a cada legua mil pasos o varas castellanas, y toda su circunferencia de nueve leguas y media.

4. Dirá si está á orilla de algún rió, arroyo o laguna, si á la derecha o á la izquierda de él, bajando agua abajo; dónde nacen esas aguas, en dónde y con quién se juntan y cómo se llaman. Si tienen puentes de piedra, de madera o barcas con sus nombres y por que Lugares pasan.

Esta situada en una solana al medio día de su castillo, del que solo quedan algunos vestigios, y por abajo toca a sus edificios un mediano río, que cría truchas, anguilas y otros peces. Baña todo su termino desde el norte al medio día. Tiene su origen en el término y jurisdicción de la villa de Moya, cuatro leguas de esta villa al norte de ella, y se une al río Cabriel hacia el medio día en el sitio que llaman el Panizar. De esta jurisdicción, pues este Cabriel sirve de división de este termino al medio día. Tiene un puente de madera con sus fundamentos de piedra y cal.

5. Expresarán los nombres de las Sierras, dónde empiezan á subir, dónde a bajar, con un juicio razonable del tiempo para pasarlas, o de su Magnitud; declarando los nombres de los puertos y en dónde se ligan o pierden o conservan sus nombres estas cordilleras con otras. 6. Qué bosques, montes y florestas tiene el lugar, de qué matas poblado, cómo se llaman, a qué aire caen y cuánto se extiende
.

Es sumamente montañoso, poblado de pinos, algunas encinas, matas de los mismo, sabinas, enebros, romeros y otras especies por todos sus aires. La mayor sierra que llaman la sierra de Mira surge en su término hacia Camporrobles, sube Aliaguilla y remata en el Pico Ranera, el más elevado de estas tierras a dos leguas de distancia.

7. Cuando y por quién se fundó el Lugar, qué armas tiene y con qué motivo, los sucesos notables de su historia, hombres ilustres que ha tenido y los edificios o castillos memorables que aun conserva.

No consta por quien y cuando se fundó, pero según la calidad de los edificios, parece ser fundación de moros. Mira es patria del venerable Antón Martín, fundador del hospital llamado con su nombre en Madrid.

8. Cuáles son los frutos más singulares de su terreno, los que carecen, cuál la cantidad que asciende cada año.

Produce trigo, cebada, avena, cáñamo, miel, cera y lana, pero todo en la cantidad que es necesaria para sus habitantes. Es rodeada especialmente en oriente de una huerta hermosa poblada de árboles y algunos nogales y a propósito para todo género de hortalizas y frutos, de que se recolecta suficiente para el sustento de esta villa.

9. Manufacturas fábricas que tiene, de qué especies y por quién establecidas; qué cantidades establecen cada año, qué artífices sobresalientes en ellas; qué inventos, instrumentos o maquinas ha encontrado la industria para facilitar los trabajos.

No hay fábricas pero se fabrica cáñamo, lana y muchas ropas, con las que visten sus naturales con decencia y venden bastante cantidad que ayuda al mantenimiento.

10. Cuáles son las ferias y mercados y los días en que se celebran; qué géneros se comercian, extraen y reciben en cambio, de dónde y para dónde, sus pesos y medidas, compañías y casas de cambio. 11. Si tienen estudios generales ó particulares, sus fundaciones, método y tiempo en que se abren; qué facultades enseñan y cuáles con más adelantamiento, y los que en ellas se han distinguido. 12. Cuál es su Gobierno político y económico; si tiene privilegios y si erigió a favor de la enseñanza pública algún Seminario, Colegio, Hospital, Casa de Recolección y Piedad.

No hay otro comercio ferias ni mercado, estudios, colegios ni casas de recolección.

13. Las enfermedades que comúnmente se padecen, y cómo se curan; número de muertos y nacidos, para poder hacer juicio de la salubridad del Pueblo. 14. Si tiene aguas minerales, medicinales o de algún beneficio para las fábricas, salinas de piedra o agua, canteras, piedras preciosas, minas, de qué metales, árboles y yerbas extraordinarios. 15. Si hai alguna inscripción sepulcral y otras en qualquier idioma que sea.

Es país sano, muy abundante de fuentes, con que por toda la circunferencia de la villa riegan varios pedazos de tierra, especialmente en cuatro barrancos desde su antiguo castillo hacia el norte como hacia el medio día que esta huerta todo lo que corresponde a su vega, que tiene de larga una legua y pasando por medio de ella, el dicho rio desde norte a sur o medio día. Entre sus fuentes merece especial atención la que llaman Fuencaliente, a la orilla del río Cabriel, al medio día de esta villa cerca de tres leguas distantes, por ser mineral y medicinal a donde concurren muchos enfermos a bañarse para enfermedades de obstrucciones, reumas, humos salados y privación o entorpecimiento de algunos miembros. Riegan con esta agua una bella porción de tierra que hay entre la fuente y el dicho río Cabriel. Actualmente hay fabricadas a la orilla de la fuente casas para los hortelanos que cultivan esta huerta y cuidan del plantío de moreras.


BIBLIOGRAFÍA:
- Diccionario Geográfico de España: S XVIII - Tomás López - Biblioteca Nacional de España.
- Documentación facilitada por el Sr. Niceto Hinarejos Ruiz.

Censo de los pecheros (1528)


En el siglo XVI, los Servicios a Su Majestad eran impuestos ordinarios o extraordinarios aprobados por las Cortes que recaían sobre los pecheros, es decir, sobre aquellas personas que tenían la obligación de pagar impuestos, y se destinaban a sufragar las necesidades de la corona. Para recaudar estos impuestos los pueblos utilizaban los Padrones de pecheros que servían para asignar a cada uno la cantidad que debía pagar con objeto de alcanzar entre todos el importe fijado a cada pueblo que se denominaba cáñama.

Aún en el caso de que las cáñamas hubieran estado fijadas en un principio con la máxima equidad, el simple transcurso del tiempo desajustaba los parámetros de reparto, pudiendo levantar entre los pueblos quejas por agravios como las que motivaron que el emperador Carlos I decidiera enviar dos comisionados a cada Intendencia (Zonas geográficas equivalentes a las actuales provincias) para que recorrieran los pueblos analizando y comprobando en los padrones el número de pecheros y lo que pagaban en el “Servicio” e hicieran un breve informe sobre su riqueza. Estos datos servirían “para que todos los vecinos de la provincia paguen y contribuyan de manera que unos concejos con otros no reciban agravio”, según se expresaban los comisionados de Salamanca.

La recopilación duró casi ocho años, desde 1528 a 1536, y los datos recogidos se refieren a las cantidades pagadas entre 1527 y 1528. Se cubrieron las antiguas provincias de la corona de Castilla, el reino de Granada, las Islas Canarias y el Reino de Navarra. El País Vasco quedó excluido, pues tenía un régimen fiscal propio.

El reparto en Mira
Según el criterio del comisionado, Mira con un total de 143 vecinos obligados a pagar, era uno de los pueblos más favorecidos en la intendencia de Cuenca en el reparto de los pechos. Entre 1527 y 1528, Mira abonó un total de 6530 Maravedíes, siendo una media de 45,66 Maravedíes por pechero. Sin embargo según los funcionarios reales, la cifra debía de ser aumentada a un total de 18000 Maravedíes, siendo una media de 125,87 Maravedíes por pechero.

Número de habitantes en Mira
Conviene aclarar que el concepto de vecino equivale al cabeza de familia de cada casa, generalmente hombre y en menor medida viudas o bien otras mujeres que por diversas circunstancias estuvieran al cargo de un hogar. La cifra total de habitantes tan solo se puede estimarse aplicado un factor de 4 al número de vecinos. De esta manera podemos decir que Mira en 1528 tenía aproximadamente 527 habitantes.

BIBLIOGRAFÍA:
- Censo de pecheros Carlos I 1528. Tomo I. INE

El origen del apellido Mira


El apellido Mira es escaso, según cifras relativas del 2021, hay 10.253 personas censadas como primer apellido y unas 9.900 personas como segundo apellido. Aparece en casi todas las provincias de España, aunque el mayor número de apariciones se da con gran diferencia en Alicante con 4.241 y en Valencia con 1.029 personas. Otras provincias con una importante presencia son La Coruña, Orense y Murcia.

Determinar el origen remoto de cualquier apellido siempre es una tarea compleja, sino casi imposible en muchas ocasiones. Con el apellido Mira, pensamos que al menos una parte importante de su origen es de género toponímico y con varios epicentros: en la población conquense de Mira y en varios topónimos con el mismo nombre en Galicia y Portugal. Por otra parte, otras ramas podrían tener su origen en Aragón y/o Cataluña.

La rama aragonesa y/o catalana
En la edad media, tanto en Cataluña como en Aragón, era frecuente de que las hijas o las esposas llevaran el apellido del padre o esposo pero en su forma femenina, así el apellido Pericay pasaba a Pericaya, de Roig / Roya, de Sabater / Sabatera y del caso que nos interesa, el apellido Mir pasaba a Mira.

En el siglo XI, tenemos la primera referencia conocida del apellido, cuando Tala Mira hace una donación al monasterio de San Ciprián de Huesca. Nada más conocemos de esta persona, sin embargo parece ser que nos encontraríamos ante un caso donde el apellido Mir pasaría a la hija o esposa en su forma femenina.

Manuscrito del siglo XI donde aparece el nombre de Tala Mira.

En los censos de población del territorio de Barcelona en la década de 1360, también aparece el apellido, pero nuevamente en su forma femenina, Na Mira. “Na” es un artículo femenino singular del catalán que se traduciría como “la”.

En los registros de los Fogatges de 1497 y 1553, aparecen varias personas con el apellido, siendo una buena parte mujeres. Un caso interesante es la mención de dos persona con el apellido “de Mira” en Artés y en Perpiñán (Francia).

En resumen, esta rama no tiene un origen claro. La gran mayoría de casos que el apellido es mencionado, se refiere a mujeres y no era habitual que la forma femenina se transmitiría a los varones de la siguiente generación, sin embargo pudiera ser que con Mira se dieran algunos casos de manera excepcional. Por otra parte tampoco queda claro que el apellido pudiera darse de un topónimo, hasta este momento no hemos encontrado ningún topónimo con antigüedad en estas dos comunidades autónomas. En Aragón, al norte del municipio de Tauste, y próximo al río Arba, se hallaba el lugar de Mira, actualmente despoblado, aunque llegó a contar con 40 habitantes en el censo de 1940, sin embargo este lugar queda descartado como epicentro en las primeras menciones, ya que la primera referencia conocida es bastante tardía, del siglo XVII.

La Mira conquense
Esta población se menciona por primera vez en el siglo XIII, cuando su castillo fue conquistado a los musulmanes por el arzobispo de Toledo, don Rodrigo Jiménez de Rada, en el año 1219. Dos años después, en 1221, el mismo arzobispo entrega el castillo en feudo a su primo Gil Garcés de Azagra, sobrino de los dos primeros señores de Albarracín. Tras su muerte, sobre 1237, le sucedería su hijo Gil Garcés II de Azagra, personaje que comandó con el merino mayor de Castilla el ataque a Cartagena y posteriormente junto con el infante Pedro (el futuro Pedro III de Aragón) conquistó definitivamente el reino de Murcia. Sobresalió como diplomático en repartimientos y árbitro de litigios fronterizos entre los reinos de Castilla y Aragón. Esa situación le permitiría poder tener posesiones en ambas Coronas: Mira en la Corona de Castilla, y Gavá, Viladecans, Planes y el castillo de Perpuchent en la Corona de Aragón. Esta circunstancia es importante, porque si algún mireño/a, ya sea por causas económicas o sociales, tuvo que establecerse en un nuevo lugar, pudo hacerlo en la corona de Aragón y de esta manera originar el apellido por aquellas tierras.

En 1306, está documentado como alcalde de Catalayud a un tal Pedro Garcés de Mira. En 1324, es mencionado a Ramón de Mira en una donación de dos viñas situadas en el término de Siresa, Huesca, y en 1342, encontramos a Pascual de Mira en una donación en Molina de Segura, Murcia. Todas estas personas tendrían posibilidades de tener relación con la Mira conquense, por la circunstancia significativa que son nombrados siempre anteponiendo a su apellido la preposición “de”, lo que suele significar que se trata de un apellido toponímico y por el hecho que no tenemos noticias de ningún topónimo con el mismo nombre en Aragón o Murcia en esos años.

En 1379, encontramos un caso mucho más claro. En el registro fiscal en el Camí de Quart, Valencia, se menciona al vecino Tomás de Mira, cuya procedencia castellana se especifica. Debemos añadir que este lugar estaba en el antiguo camino que enlazaba Valencia con Cuenca y que pasaba por Mira. Es el mismo camino que tomaron reyes como Jaime II o el infante Pedro.

En el siglo XIV continúan apareciendo personas con el mismo patrón. En los vecindarios de 1421 de Alicante, Xixona y Ontinyent, son nombrados a Johan de Mira, Sanxo de Mira y Domingo de Mira. Este ultimo de nuevo especificando su procedencia castellana.

Se ha de desatacar que la Mira conquense tuvo cierta entidad entre los siglos XIII y XV. Un ejemplo de ello es su mención en un importante mapa del cartógrafo alemán Nicolaus Germanus, en 1467.

La rama gallega
En Galicia existen varios topónimos con nombre Mira. El dato más antiguo y relevante viene de 1407, donde se menciona a Teresa Álvarez de Mira, sobre un aforamiento en Orense.

La rama portuguesa

En el país vecino existen varios topónimos de interés. En el municipio de Vila Nova de Gaia, existe el lugar de Mira en la parroquia de Arcozelo y en municipio de Valença, existe también un lugar llamado Mira en la parroquia de Cerdal, documentado desde el siglo XIV. De mayor entidad es la población de Mira localizada en el distrito de Coimbra. Su primera mención aparece en 1094, en la donación que el gobernador de Coimbra, el mozárabe Sisnando, hace a los nuevos colonos de Montemor-o-Velho. Varios siglos más tarde, en el siglo XVI, se crearía el señorío de Mira, siendo Dom Gonçalo Tavares su primer señor.

 Toponomía Mira en la península ibérica

Las menciones conocidas más antiguas
Siglo XI  Tala Mira (mujer)             Huesca
1306        Pedro Garcés de Mira  Catalayud
1324        Ramón de Mira              Huesca
1342        Pascual de Mira             Molina de Segura, Murcia
1360        Na Mira (mujer)              Barcelona
1379        Tomás de Mira                Camí de Quart, Valencia
1396        Jachme Mira                   Morella, Castellón
1396        Na Mira (mujer)              Cinctorres, Castellón
1402        Juan Antolín Elias Mira  Peñas de San Pedro
1407        Teresa Álvarez de Mira  Orense
1421        Johan de Mira                 Xixona, Alicante
1421        Sanxo de Mira                 Xixona, Alicante
1421        Johan de Mira                 Alicante
1421        Domingo de Mira           Alicante
1421        Domingo de Mira           Ontinyent, Valencia
1437        Álvaro Mira                       Orense
1450        Violante de Mira             La hinojosa
1459        Juan de Mira                   Orense
1468        Tareixa de Mira               Orense
1494        Hernando de Mira          Argüeso, Cantabria
1495        Mira                                  Tierrantona, Huesca
1497        Mira (mujer)                    Fullá, Pirineus Orientals, Francia
1497        Mira (mujer)                    Puigcerdá, Girona
1497        de Mira                            Perpinyá, Pirineus Orientals, Francia
1497        de Mira                            Artés, Barcelona
1507        Juan de Mira                  Granada

Destacadas personalidades
Notables personas con el apellido Mira son o fueron: el dramaturgo del Siglo de Oro Antonio Mira de Amezcua, el expresidente de la Generalitat de Cataluña Pascual Margall Mira, el exministro de economía Pedro Solbes Mira o el maestro turronero Luis Mira.



Origen etimológico del topónimo Mira
El origen del nombre no está del todo claro, según algunos diccionarios de topónimos se le concede el significado que el DRAE otorga a Mira en las fortalezas antiguas, es decir, obra que por su elevación permitía ver bien el terreno. Esto tiene sentido en la Mira conquense y en el antiguo castillo de Mira situado en la zamorana sierra de La Culebra, ambos situados en una zona elevada, sin embargo para otros lugares no. Otras investigaciones apuntan a tener un origen como hidrónimo prerromano, al hallarse documentado varios topónimos hispanos y en epítetos teonímicos de fechas antiguas.


BIBLIOGRAFÍA:
- Los Mira: una familia de ciudadanos de inmemorial. Antonio Sanz de Bremond y Mira.
- Relación castellano-aragonesa desde Jaime II a Pedro el Ceremonioso, Volumen 2. Ángeles Masiá de Ros.
- Donación de dos viñas en Ciresa por el pago de un aniversario. Monasterio de San Victorián. PARES.
- Donación para la construcción de San Ciprián de Huesca. PARES.
- Testimonio notarial a favor del monasterio de Santa María de Oia, del Casal de Mira (Valença (Portugal). PARES. 
- Archivo de los Marqueses de San Millán y Villalegre.
- Archivo histórico de Galicia 
- A.R.V. Protocolo de Miguel de Puigmitjá.
- Morabatí de 1396 A.C.A, M. Racional n,2405.
- Morabatí de 1396 A.C.A, M. Racional n,2405,f.41v-45r.
- Morabatí de 1421 A.R.V M Racional n,11.781.
- Web www.raicesreinovalencia.com
- Web www.elpatiaz.es 
- Censos de población del territorio de Barcelona en la década de 1360.
- Fogatges de 1497
- Fogatges de 1553
- El hidrónimo prerromano Mira. Rosa Pedrero
- Comisión al corregidor de Santander, San Vicente y Castro Urdiales. PARES
- Carta de foro otorgada por Guiomar Méndez y consortes, a favor de Juan de Mira, de una heredad Orense. PARES
- Doña Olalla, viuda de Bartolomé de Alcañiz, dona a su hijo Asensio de Alcañiz. RED MURCIA
- Biblioteca Nacional de Polonia.