El arte de blanquear la ropa


“Hacer la colada” es una frase que todavía hoy conservamos en el habla común para referirnos a lavar la ropa, aunque en realidad define una acción más concreta y es la de blanquearla e higienizarla.

Las culturas del mundo antiguo, como la fenicia o la griega, utilizaron distintos procedimientos para blanquear la ropa. La mayoría de aquellos métodos eran procedimientos naturales que empleaban agentes blanqueadores como la ceniza, la orina podrida o las tierras arcillosas, dada la alcalinidad de tales substancias. En la antigua Roma, era común unos cubos para la recogida de orina en las calles. Los transeúntes podría hacer sus necesidades en ellos y cuando los tanques estaban llenos se llevaban a una lavandería. Ahí se diluía en agua y se vertía sobre la ropa sucia, después un trabajador pisaba fuertemente la ropa para agitarla.

En la Europa de la edad media, fue Holanda quien mejor desarrolló las técnicas del blanqueo, siendo la ciudad de Haarlem su epicentro, donde comerciantes procedentes de diversas partes de Europa enviaban sus tejidos para su blanqueo. Los holandeses consiguieron mantener el monopolio industrial hasta el siglo XVIII.

Los blanqueadores modernos nacen de la labor de los científicos del siglo XVIII, como el químico sueco Carl Wilhelm Scheele, quien descubrió el cloro y del francés Claude Berthollet, quien reconoció que el cloro podría ser utilizado para blanquear telas y el primero en hacer hipoclorito de sodio. Unas décadas después, en 1820 el farmacéutico Labarraque cambió el potasio por el sodio. Así nació la lejía moderna, cuya formula se ha mantenido hasta nuestros días.

La colada en Mira
Antiguamente en Mira como en la mayoría de lugares de España, se realizaba la colada con una lejía obtenida de cenizas vegetales, siendo las mejores las que provenían de la leña de la carrasca. Tal era la cotización de esta ceniza, para este y otros menesteres, que en las ordenanzas de Mira de 1737 se dictó que ninguna persona fuera osada de echar fuego a las carrascas por aquella desordenada codicia de llevar a vender las cenizas, con pena de cuarenta reales por cada pie que se encontrara quemado.

Antes de realizar la colada, se iba al río, a las acequias o a los lavaderos del pueblo (la Fuente Vieja o Valdefuentes) para limpiar la ropa con jabón. Casi todo era ropa blanca, sobre todo sábanas. Posteriormente se llevaba a casa y se ponía la ropa dentro de un cuenco que generalmente era de cerámica y que por estas tierras se conocía como cociol (En otras partes se le podía conocer como coladero, cuezo, barreñón para colar, coció,  tina,  codo,  cossi,  coladoriu, colaeru, coladem, boguen, bugadeiro). Encima del cociol, tapando la boca, se ponía un cenicero, que era una ropa gruesa sobre la que se depositaba la ceniza. Se calentaba agua en un caldero y luego se vaciaba sobre la ceniza formando una pasta líquida. Poco a poco el agua iba colando por el cenicero arrastrando la materia activa de la ceniza, produciendo la lejía. Se dejaba colar como mínimo 6 horas pero para ir bien era aconsejable tenerlo todo el día. Había quien ponían un poco de laurel en las cenizas para perfumar la ropa. Después de la colada, al día siguiente, se sacaba la ropa del cuenco y se volvía a llevar al lavadero y se le daba una o dos jabonadas más. El proceso terminaba poniendo la ropa al sol. El resultado era una ropa blanca e higienizada, aunque había un dicho en el pueblo que decía "El que mierda mete en el cociol, mierda tiende al sol" que quería decir que si no se había lavado bien en un inicio, difícilmente se podía blanquear y cuando se tendiera estaría sucia. El líquido sobrante de la colada, se reutilizaba para limpiar e higienizar suelos o utensilios.

 Lavadero de la Fuente Vieja. Mira 1965


Ejemplo de Cociol. Museo Etnográfico de Terque

La desaparición paulatina de la colada tradicional se iniciaría en 1889, cuando Salvador Casamitjana empezó a comercializar por la primera vez en España la lejía que hoy conocemos, aun así el antiguo proceso de la colada se mantendría en mucho lugares rurales de España hasta aproximadamente los años 50.


BIBLIOGRAFÍA:
- El gran libro de la historia de las cosas. Pancracio Celdran Gomáriz.
- Sign. 1387/21 y 1387/22. Libro de Mira. Archivo Municipal de Requena.
- Mira. Un siglo de Historia 1875 - 1975
- http://www.villadesesa.com
- http://hassam.hubpages.com 

De los Caballeros de la Sierra a los Agentes Forestales

Con la reconquista castellana de poblaciones serranas con términos muy amplios, se vio la necesidad de vigilar, guardar y defender las fuentes de riqueza existentes en esos territorios (montes, dehesas, campos de cultivo etc). De esta manera en el fuero de Molina de Aragón de 1112 se menciona por primera vez la figura de los Caballeros de la Sierra o Caballeros de Sierra, cuya principal misión era la defensa de los bosques, encinares, pinares y sabinares, árboles y arbustos, pastizales, cobros del uso de estos bienes y montazgos. Salvando las diferencias, eran la versión medieval de los agentes forestales.

Posteriormente distintos fueros sistematizan el oficio de forma pormenorizada: el de Cuenca (1190) sirvió como ejemplo paradigmático para amplias zonas territoriales de la Castilla oriental –Moya, Huete, Consuegra, Alarcón, Iniesta, Alcaraz– y de Andalucía: Andújar, Baeza, Úbeda, Iznatoraf y Cazorla.

En Mira, los Caballeros de la Sierra son mencionados por primera en 1512, aun siendo aldea de Requena. La estructura de oficiales del Concejo de Mira en 1566, estaba formada por dos alcaldes ordinarios, dos regidores, un procurador síndico, 4 diputados, un escribano y de sus propios Caballeros de Sierra.

El nombramiento de los Caballeros era anual, dentro de los oficios menores del concejo. El sistema, sin embargo, defería de unos concejos a otros. Desconocemos como lo haría el concejo de Mira, pero para tener una idea, en Úbeda a principios del siglo XIII se realizaba después de la elección del concejo, entre los vecinos de cada colación, así como de las aldeas, viniendo para ello un caballero y un juez. En Segura de la Sierra se convocaba en el siglo XVI a todas las personas que quisieran ejercer el dicho oficio todos juntos en el día que para ello fuese nombrado y señalado por el cabildo.

Desde la aparición de la Caballería de Sierra, los concejos exigen a los caballeros una serie de requisitos que regula el derecho local (fuero, privilegio de villazgo, ordenanzas). Aunque pudiera haber diferencias de un concejo a otro, fundamentalmente se exigía que el aspirante tuviera caballo, armas y un patrimonio mínimo en bienes raíces, es decir, inmuebles. En Segura de la Sierra, se exigía que el caballo valiese doce mil maravedís sin la silla, las armas deberían ser aquellas para defenderse y coaccionar a los infractores, como puñal, lanza, espada o coraza y por último los bienes raíces debían ascender a 50.000 maravedís.

En diversas ocasiones los Caballeros se vieron envueltos en distintas situaciones conflictivas entre concejos. En el siglo XVI los caballeros de la Sierra de Requena y Mira serían protagonistas en varias ocasiones de las diferencias entre ambas comunidades.

Varias ordenanzas municipales ampliaron progresivamente sus funciones, sobrepasando la mera vigilancia forestal para ocuparse de la guarda de los bienes comunales, siendo más parecido a una policía rural.

A nivel real, serían durante el reinado de Carlos II, en 1677, cuando se dicte por primera vez, una real ordenanza que establece una “vigilancia de las masas arbóreas y los animales salvajes que las habitasen”. Posteriormente, en la época de Fernando VI, se dicta una ordenanza para la creación de los “Guardas de Campo y Monte” para que prendan, denuncien a los taladores, causantes de incendios y introductores de ganados plantíos. Esto crearía la desaparición paulatina de los Caballeros de la Sierra.

Durante el reinado de Isabel II, vigilaban los montes la Guardería Rural, los Guardas Mayores, los Guardas del Monte y del Estado y la Guardia Civil. En 1876, durante el reinado de Alfonso XII, desaparecen los colectivos anteriores, y es la Guardia Civil el único cuerpo encargado de vigilar el monte. Al año siguiente, por la Ley de Repoblaciones Forestales, se crea los Capataces de Cultivo en los distritos Forestales, y dos años después se les autoriza a denunciar los daños que se causen a los bosques y se contratan los vigilantes temporales de incendios. Este cuerpo es el que se considera como verdadero antecesor de los actuales Agentes Forestales.

En 1907, se percibe la necesidad de contar con un cuerpo que se ocupe de los montes, y como sus misiones son incompatibles con el carácter de la Guardia Civil, se crea sustituyendo al anterior, el Cuerpo de la Guardería Forestal del Estado.

Guardas Forestales en la Nava de San Pedro (1920). Enrique Mackay.

La figura del Agente de Medio Ambiente sigue modificándose con diferentes títulos y colectivos hasta que en el año 1978, se firma un Real Decreto, por el cual la denominación de Guarda Forestal queda sustituida por la de Agente Forestal.

A partir de 1985, la Guardería Forestal es gestionada por las autonomías, por lo que este cuerpo sufre modificaciones según las necesidades en materia forestal, que presente cada Comunidad Autónoma.


BIBLIOGRAFÍA:
- El Fuero de Laredo en el octavo centenario de su concensión. Juan Baró Pazos
- La Guardería forestal en España: conservación de nuestros bosques. Tarazona Grasa, Carlos
- Concejo, poder y élites: la clase dominante de Cuenca en el siglo XV. José Antonio Jara Fuente.

- "Lo de Mira": De concordias, diferencias, pleitos y segregaciones: Autor: Ignacio Latorre Zacarés  
- Los Caballeros de la Sierra y la vigilancia de los montes en la baja edad media castellana. José Ignacio Ortega Cervigón

El infante Pedro y su ilustre comitiva a su paso por Requena y Mira


Jaime I el Conquistador fue modificando su testamento a medida que iba teniendo hijos. Esta situación se mantuvo hasta el último testamento de 1262, cuando como resultado de la muerte del primogénito Alfonso, dejó a su segundo hijo, el infante Pedro, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el principado de Cataluña, dando continuidad a la Corona de Aragón. Este hecho hizo que el futuro Pedro III de Aragón, colaborara con su padre de manera activa en varios aspectos de la vida política del reino.

A principios de abril de 1269, quizás con el objetivo de estimular la cooperación castellana a la cruzada de Jaime I, o quizás por la cuestión de reino de Navarra, no se sabe de manera cierta, el infante Pedro junto con una nutrida comitiva, inició un viaje hacia Toledo para entrevistarse con el rey castellano Alfonso X.

La comitiva
El séquito del infante estuvo formado por aproximadamente de ochenta personas. Entre los personajes importantes, figuraron los obispos de Barcelona y de Valencia, los nobles aragoneses Blasco Eiximenis, Blasco Maça y los catalanes Gilabert de Cruilles y Pere d´Ofegat entre otros. No faltó una representación de italianos, con el marino y militar Roger de Lauria en primer término. Por ultimo cabe destacar al famoso trovador, Guillermo de Cervera.

Cada noble llevó según su categoría una o varias cabalgaduras. De ejemplo, el obispo de Barcelona llevó 30 bestias y los nobles de alta categoría, Gilabert de Cruilles y Blasco Eiximenis, 8 cada uno. El número total de bestias fue de 168, entre cabalgaduras y bestias de carga.

Después de las personalidades, vendrían un grupo de oficiales y servidores de categoría inferior. Por último, las gentes de la compañía que iban a pie, los andantes. Hay que decir que para un viaje tan largo, los peones fueron, proporcionalmente, poco numerosos. Entre ellos los documentos nos indican; la panadera, el guarda de la avena, la lavandera y otros hasta 33 personas.

La logística
La comitiva disponía de un encargado de la intendencia, el repostero, que se encargaba de procurar los víveres, servicios y productos necesarios para el viaje. Él mismo o algún ayudante se avanzaba y entraba en las poblaciones donde el infante y sus acompañantes pretendían descansar, para disponer el alojamiento, negociar las adquisiciones o resolver servicios necesarios como la comida o el mantenimiento para los caballos.

La alimentación
La comitiva llevó una gran cantidad de provisiones desde el inicio del viaje, tales como gallinas, vino, pan, huevos, coles, ajos, vinagre y canela. Después las cuentas nos muestran la compra de vino y carneros principalmente. Las raciones irían en función del cargo, así hay apuntes de porciones especiales para los obispos y otros altos cargos. En Mira, queda constancia que el obispo de Barcelona recibió del infante una generosa ración.

El ocio
Para amenizar el viaje, en la comitiva no faltó un buen número de trovadores y juglares. Se especula que el famoso trovador Guillermo de Cervera, creó durante o después del viaje, la canción de Madona Santa María, de las impresiones recibidas por la presencia del rey castellano. En una de las estrofas alude a las pretensiones imperiales del rey Alfonso X.

Tots reys que haver vol nom d´emperador
Deu averar sos dits e sa lauzor,
Que hom non ha pretz, si ab vertat no s´afina.

También se sospecha que en alguna ocasión, el infante pudo disfrutar de alguna cacería. Esto se entiende al encontrarse partidas de gastos relacionadas con los perros que formaban parte de la comitiva.

El coste
Viajar en la edad media no era barato, y menos para un séquito de estas características. En la población de Requena y alrededores, la comitiva se gastó 296 sueldos y 6 dineros en cebada, 143 sueldos en vino, 80 sueldos y 6 dineros en pan de ración, y 70 sueldos en carne de carneros. Sólo este dispendio supuso más de 589 sueldos, equivalentes a lo que podía pagar al rey una villa mediana del reino de Valencia como Cocentaina en 1259. Esto nos puede proporcionar una idea del coste de este tipo de viajes.

El itinerario
La expedición partió el 8 de abril de Tarragona, y desde allí se encaminaron hacia Valencia, donde llegaron el 14 de abril. Después de 9 días en la ciudad, el día 23 partieron hacia Buñol, para al día siguiente entrar en el reino de castilla y llegar hasta Requena. El día 25 de abril pernoctaron en Mira, donde se deja constancia de pagos a un posadero. A la mañana siguiente continuaron su camino hacia Reillo y el 27 hacían entrada en la ciudad de Cuenca. Posteriormente pasaron por Villar del Maestre, Huete, Santa Cruz de la Zarza, Ocaña y Yepes. El día 5 de mayo de 1269, por fin llegaron a Toledo.

El séquito realizó una media aproximada de unos cuarenta kilómetros diarios, con jornadas de hasta 60 kilómetros, un ritmo asequible para las cabalgaduras pero que puede parecer exigente para los que iban a pie, sin embargo el hombre medieval era un gran andarín: investigaciones realizadas a partir de restos humanos en enterramientos ponen de manifiesto, sobre todo a partir del siglo XI, su configuración física condicionada por y para la marcha, con largas y fuertes piernas. Aparte se puede especular que los andantes de la expedición tendrían la posibilidad de descansar en ciertos momentos de la jornada a lomos de alguna bestia de carga. Por último señalar que en las cuentas de la comitiva, a menudo consta la compra de zapatos para los andantes.

Relación de jornadas en el viaje de ida:
08 abril > Tarragona – Sant Jordi: 35 km
09 abril > Sant Jordi (La Ametlla de Mar) – Tortosa: 34 km
10 abril > Tortosa – Sant Mateu: 61 km
11 abril > Sant Mateu – Castellón: 61 km
12 abril > Castellón – Sagunto: 44 km
13 abril > Murvedre (Sagunto) – Valencia: 27 km
14 abril > Valencia – Buñol: 41 km
23 abril > Buñol – Requena: 35 km
24 abril > Requena – Mira : 43 km
25 abril > Mira – Reillo: 55 km
26 abril > Reillo – Cuenca: 35 km
27 abril > Cuenca – Villar del Mestre : 27 km
29 abril > Villar del Mestre – Huete: 25 km
30 abril > Huete – Santa Cruz de la Zarza: 58km
01 mayo > Santa Cruz de la Zarza – Ocaña: 29 km
02 mayo > Ocaña – Yepes : 12 km
03 mayo > Yepes – Toledo: 38 km


NOTA: Los kilómetros están calculados de manera aproximada según comunicaciones actuales.

BIBLIOGRAFÍA:
- Pere el Gran: Primera Part. Ferran Soldevila
- Jaume I i els valencians del segle XIII. Robert Ignatius Burns
- Saber viajar: Arte y técnica del viaje en la edad media. Elisa Ferreira Priegue

La provincia de Cuenca durante el Califato de Córdoba


Durante el Emirato y Califato de Córdoba, al-Ándalus fue dividido en varias provincias llamadas Coras. Una de estas divisiones territoriales fue la Cora de Santaver, denominación que parece ser tiene su origen en la antigua ciudad conquense de Ercávica, cuyo nombre oficial -Potens et Nobilísima Civitas Ercávica Caput Caeltiberiae-, generó en Caeltiberiae, arabizándose posteriormente como Shantaberyya o simplemente Santaver.

Delimitar el territorio de la provincia de Santaver es complejo, pero de una manera aproximada, durante el califato se extendería por la actual provincia de Cuenca y parte de las provincias de Guadalajara, Valencia, Albacete y Teruel. Su límite noreste llegaría hasta Al Rayahin, cerca de la Calomocha en Teruel, hacia el este pudo pasar por Molina (Mulina), y continuaría la ruta del río Tajo hasta el castillo de “Welid”, próximo a Ocaña. El sur quedaría delimitado en la población de La Roda. La parte sureste variaría: durante un periodo pudo seguir el cauce del río Júcar (wadi  Sukr) hasta la confluencia con el Cabriel  (Wadi Cabrial), para posteriormente buscar la zona de Alpuente. En otro se buscaría el río Gabriel, la sierra de Mira y el Turia hasta cerca de Alpuente. A continuación se incluiría la sierra de Javalambre, Mora de Rubielos, Alcalá de la Selva y Teruel. Por último, se subiría por el valle del río Jiloca hasta encontrarnos de nuevo con el castillo de Al Rayahin.

La capitalidad de esta provincia varió con el tiempo. Inicialmente se situó en Ŝantabarīa (Ercávica), posteriormente a Uklís (Uclés), a Walma (Huélamo), al-Qannit (Cañete) y finalmente a Qunka (Cuenca).

¿Qué grupos se establecieron y quienes gobernaron la Cora de Santaver?
Tras finalizar la conquista de la península ibérica, se inició la distribución de las tierras conquistadas entre los oficiales y soldados, la minoría conquistadora árabe recibió las tierras más fértiles, mientras que la mayoría bereber recibió tierras baldías y desfavorecidas. De esta manera un buen número de bereberes se establecieron en zonas montañosas como la serranía de Cuenca, donde pudieron desarrollar su oficio original, el pastoreo. De las diferentes confederaciones tribales bereberes que se establecieron en Cuenca, los Hawwara fueron los más destacados. Esta tribu todavía habita en Aurés (Argelia). en la parte meridional de Marruecos y en Libia.

El primer gobernador de Santaver fue Sulaiman ben Utman ben Marwan ben Aban ben Utman ben Affan, que murió en el año 768. A partir del año 873 este cargo pasó a la familia bereber de los Banu Zennun, de origen Hawwara.

¿Cúal era su economía?
Económicamente era menor comparada con otras Coras. Se cultivaba trigo y cebada, así como olivo, vid, nogales, avellanos y azafrán. También era importante el pastoreo de corderos y la cría de caballos. Además, ya se producía el traslado de maderas por el río Cabriel y el Júcar.

¿Existía Mira?
Sabemos que durante el califato de Córdoba hubo un asentamiento humano en el Molón de Mira, sin embargo no podemos confirmar la existencia de un núcleo poblacional en el poblado de Mira. Independientemente de ello, todo indica que el territorio del municipio estuvo integrado dentro de los límites de la antigua Cora de Santaver y que por un periodo de tiempo sin determinar, la Sierra de Mira ejerció de frontera entre la Cora de Santaver y la Cora de Balansya (Valencia).


BIBLIOGRAFÍA:
-    La kura de Santaveria: Estructura político-administrativa. Almonacid, J.A
-    El Molón (Camporrobles, Valencia). Un poblado de primera época islámica.
-    Historia de Albarracín y su sierra. Almagro, Martín.
-    Un itinerario de Cordoba a Zaragoza en el siglo X. Jesús Zanón.
-    ¿Continuidad o ruptura entre musulmanes y mudejares?. Mº Elena Cortés Ruiz

Delimitación territorial de la provincia de Cuenca en el siglo XVI


En castilla, la denominación "provincia" aparece por primera vez en las Cortes de Toro de 1371, para referirse a una demarcación territorial determinada. En dicha localidad se acuerda que haya en la corte del rey ocho alcaldes ordinarios con funciones judiciales y, al definir el territorio sobre el que ejercerán sus funciones, se atribuye la condición de provincias a Castilla, León, El reino de Toledo, Las Extremaduras y Andalucía.

Posteriormente, durante el siglo XV, tal calificativo se va atribuyendo a otras demarcaciones de menor extensión, dando lugar a que el número de provincias se incremente. Así, las cortes de Toledo de 1463 asignan a Vizcaya la denominación de provincia. En el año 1466 Enrique IV otorga a Guipuzcoa el título de la noble y leal provincia de Guipuzcoa.

Durante el reinado de los reyes católicos se crean nuevas demarcaciones territoriales para la recaudación del servicio de cortes, quedando dividida la corona de Castilla en 38 provincias.

De 1528 a 1536, por orden del rey Carlos I se realiza un censo de pecheros del reino de Castilla. Este trabajo permite conocer tanto el número como la configuración detallada de las provincias que había en esa época. El número total era de 42, si bien solo hay datos detallados de 37, el resto; Vizcaya, Guipuzcoa, Tierra de Álava, el reino de Navarra, el reino de Granada y las Islas Canarias, no quedaron registradas en el censo al estar exentas de los servicios reales. La denominación de las 37 provincias fiscales era la siguiente: La Coruña-Betanzos, Lugo, Mondoñedo, Orense, Santiago, Asturias de Oviedo, Trasmiera, León, Ponferrada, Zamora, Toro, Tierras del Conde Benavente, Salamanca, Valladolid, Palencia, Burgos, Tierras del condestable de Castilla, Soria, Segovia, Ávila, Trujillo, Léon de la Orden de Santiago, Madrid, Mesa arzobispal de Toledo, Toledo, Ciudad Real, Campo de Calatrava, Cuenca, Guadalajara, Castilla de la orden de Santiago, Huete, Alcaraz, Murcia, Jaén, Calatrava de Andalucía, Córdoba y Sevilla.

En los último años del siglo XVI con el reinado de Felipe II, el territorio peninsular de la Corona de Castilla quedó fijado en 44 provincias fiscales.

La provincia de Cuenca
Los límites de la provincia Cuenca en el siglo XVI tenía significativas diferencias con el actual. Demarcaciones como las tierras de Molina en el norte, parte de las tierras de Requena en el sureste o las tierras del marqués López Pacheco en el sur, formaban parte de la provincia de Cuenca. Por otra parte, poblaciones que actualmente forman parte de la provincia, en aquella época estaban integradas en otras. La parte oeste, con Tarancón y Mota de Cuervo como poblaciones más significativas, estaba integrada en la provincia de Castilla de la Orden de Santiago. En el norte, las tierras de Beteta, Valdeolivas y las de Torralba, pertenecían a la provincia de Guadalajara, y en el noroeste, Buendía a la provincia de Madrid. Un caso especial eran las tierras de Huete, pues aunque tenía una configuración en el censo de 1536 como provincia fiscal, todo parece indicar que no se le puede atribuir expresamente el calificativo de provincia.

Mira
Mira en el siglo XVI como en la actualidad, estaba integrada en la provincia de Cuenca, sin embargo un hecho territorial importante sucedió en 1537, cuando Carlos I le concedía la exención para constituirse nuevamente en villa independiente y así segregarse del alfoz de Requena.


BIBLIOGRAFÍA:
- Censo de pecheros Carlos I 1528. Tomo I. INE
- Los orígenes de la división provincial en España. José Ignacio Cebreiro Núñez

El otro castillo de Mira

La Peña Mira, con 1.241 m, es la cota más elevada de la sierra de La Culebra.

Según los archivos, en 1181, el rey Fernando II de León, concede al Concejo de Benavente entre otras heredades que poséis en el Valle de Vidriales, Tera y Carballeda, un Castillo llamado de Mira con todos sus derechos y pertenencias, para que sea mejor defendido y fortificado. Posteriormente el lugar se mencionaría por última vez en 1202, en una donación de propiedad a Fernando Fernández. A partir de ese momento caería en el olvido.

Según el trabajo realizado por Javier Larrazabal Galarza, la localización de este antiguo castillo de Mira se situaría en la zamorana sierra de La Culebra, exactamente en su cota más elevada, en la “Peña Mira”, cerca de los municipios de Manzanal de Arriba y Figueruela de Arriba, donde aparentemente no hay ningún resto de amurallamiento, sin embargo se ha logrado documentar recientemente un asentamiento plenomediabal, gracias al hallazgo de diversas cerámicas, acompañados de escasas escorias metalúrgicas. Su origen es desconocido, sin embargo pudiera ser de origen moro, tal y como se comenta en las relaciones de  Tomás López del siglo XVIII:

… esta Sierra (La Cuelbra) al norte de este lugar (Flechas) frente a frente ai entre otros un teso eminente en donde ai una peña o peñon muy elevada llamada Peña Mira; en donde pudieron habitar los Moros según se infiere en varios cóncavos y otras señales que en encuentran en ella.


BIBLIOGRAFÍA:
- Los foros de Aquasubterrae-Vallelongo y Adaulpho. Javier Larrazabal.
- Privilegios reales de la Villa de Benavente, siglos XII-XIV. Pascual Martínez Sopena, Vidal Aguado Seisdedos.
 

Las relaciones de Tomás López


A finales del siglo XVIII, Tomás López recibió el título de geógrafo de los dominios de Su Majestad, y fue colocado al mando del nuevo Gabinete de Geografía creado por el monarca Carlos III, cuyo principal proyecto era el levantamiento de mapas de todas las regiones de España.

A la vista de las dificultades que encontraba para la formación de su trabajo, se dirigió oficialmente, con autorización del ministro correspondiente, a los obispos, curas párrocos y funcionarios civiles de cada pueblo, enviándoles un cuestionario de 15 preguntas en el que se les solicitaban datos relativos a sus diócesis o parroquias. También se les pedía que realizaran mapas o planos de sus respectivos territorios.

Al final, el ambicioso proyecto nunca se terminó, si bien generó una enorme documentación preparatoria que se conserva manuscrita en varios legajos en la Biblioteca Nacional de Madrid. He aquí a continuación el plano y las respuestas referentes a la población de Mira que mandó el párroco del pueblo, Francisco Xavier Cañizares, el 10 de abril de 1787.


1. Si es Lugar, Villa o Ciudad, á que Vicaria pertenece, si es Realengo de Señorío o mixto, y el número de vecinos.

Que es villa de realengo con jurisdicción ordinaria civil y criminal, a la que pertenece su término, pasos y demás aprovechamientos, en virtud de privilegio que obtuvo del S. Emperador D. Carlos Quinto en el año de mil quinientos treinta y siete. Pertenece a obispado y vicaria general de Cuenca, y consta de trescientos sesenta vecinos.

2. Si es cabeza de Vicaría o Partido, Parroquia, Anexo, y de qué Parroquia, si tiene Convento, decir de qué Orden y Sexo, como también si dentro de la población o extramuros hay algún Santuario o Imagen célebre, declarar su nombre y distancia; así mismo el nombre antiguo y moderno del Pueblo, la advocación de la Parroquia y el Padrón del Pueblo.

Tiene su parroquia propia, cuyo titular es nuestra Señora de la Asunción y su patrono el glorioso S. Sebastian. Tiene un santuario intitulado nuestra señora de la cueva Santa, al medio día de la villa, y dos leguas y media distante de ella, donde es tradición que se apareció una imagen de María Santísima poco después de la expulsión de los moros, aunque no ay escrito alguno que lo compruebe. Es celebre por la mucha devoción que le tienen estos circunvecinos pueblos, que concurren en procesión  en sus determinados días, y fuera de ellos a cumplir sus votos, y novenas, con otros bien distantes. Esta en una montaña a las caídas del río Cabriel, en un peñasco, cuya entrada, al pie de la peña hacia el poniente, tendrá de ocho a diez varas de longitud, cinco palmos de alta, u una vara de ancha, en piedra viva. En el centro ora el altar con una imagen de nuestra Señora, donde se dice Mira, con la singularidad de que el agua que cae destilando continuamente se convierte en una piedra muy dura, de que están cubiertas todas sus paredes, y formados muchos hermosos pilares que parece están hechos para sustentarla.

3. Se pondrá cuantas leguas dista de la principal o Metrópoli, cuánto de la Cabeza de Vicaria, cuánto de la Cabeza del Partido y cuántos cuartos de leguas de los Lugares confinantes, expresando en este último particular los que están al Norte, al Mediodía, Levante o Poniente, respecto del Lugar que responde y cuántas leguas ocupa su jurisdicción.

Dista de la ciudad de Cuenca que es su capital, trece leguas entre saliente y medio día. Del lugar de Aliaguilla dos leguas al poniente. De la villa de Camporrobles tres, anejo de esta Parroquia, una y media entre norte y poniente. De la villa de Villagordo de Cabriel, tres leguas hacia norte. De la villa de la Pesquera, tres leguas, entre norte y oriente. De la villa de Enguidanos tres leguas hacia oriente. Del lugar de Narboneta una legua entre oriente y medio día, y  del lugar de Garaballa, donde está el celebre santuario de Nuestra Señora de Tejeda, convento de la orden de los Trinitarios Calzados, dos leguas entre poniente y medio día. Ocupa su término y jurisdicción siete cuartos de legua de oriente a poniente, y tres leguas y media de norte al medio dia, dando a cada legua mil pasos o varas castellanas, y toda su circunferencia de nueve leguas y media.

4. Dirá si está á orilla de algún rió, arroyo o laguna, si á la derecha o á la izquierda de él, bajando agua abajo; dónde nacen esas aguas, en dónde y con quién se juntan y cómo se llaman. Si tienen puentes de piedra, de madera o barcas con sus nombres y por que Lugares pasan.

Esta situada en una solana al medio día de su castillo, del que solo quedan algunos vestigios, y por abajo toca a sus edificios un mediano río, que cría truchas, anguilas y otros peces. Baña todo su termino desde el norte al medio día. Tiene su origen en el término y jurisdicción de la villa de Moya, cuatro leguas de esta villa al norte de ella, y se une al río Cabriel hacia el medio día en el sitio que llaman el Panizar. De esta jurisdicción, pues este Cabriel sirve de división de este termino al medio día. Tiene un puente de madera con sus fundamentos de piedra y cal.

5. Expresarán los nombres de las Sierras, dónde empiezan á subir, dónde a bajar, con un juicio razonable del tiempo para pasarlas, o de su Magnitud; declarando los nombres de los puertos y en dónde se ligan o pierden o conservan sus nombres estas cordilleras con otras. 6. Qué bosques, montes y florestas tiene el lugar, de qué matas poblado, cómo se llaman, a qué aire caen y cuánto se extiende
.

Es sumamente montañoso, poblado de pinos, algunas encinas, matas de los mismo, sabinas, enebros, romeros y otras especies por todos sus aires. La mayor sierra que llaman la sierra de Mira surge en su término hacia Camporrobles, sube Aliaguilla y remata en el Pico Ranera, el más elevado de estas tierras a dos leguas de distancia.

7. Cuando y por quién se fundó el Lugar, qué armas tiene y con qué motivo, los sucesos notables de su historia, hombres ilustres que ha tenido y los edificios o castillos memorables que aun conserva.

No consta por quien y cuando se fundó, pero según la calidad de los edificios, parece ser fundación de moros. Mira es patria del venerable Antón Martín, fundador del hospital llamado con su nombre en Madrid.

8. Cuáles son los frutos más singulares de su terreno, los que carecen, cuál la cantidad que asciende cada año.

Produce trigo, cebada, avena, cáñamo, miel, cera y lana, pero todo en la cantidad que es necesaria para sus habitantes. Es rodeada especialmente en oriente de una huerta hermosa poblada de árboles y algunos nogales y a propósito para todo genero de hortalizas y frutos, de que se recolecta suficiente para el sustento de esta villa.

9. Manufacturas fábricas que tiene, de qué especies y por quién establecidas; qué cantidades establecen cada año, qué artífices sobresalientes en ellas; qué inventos, instrumentos o maquinas ha encontrado la industria para facilitar los trabajos.

No hay fábricas pero se fabrica cáñamo, lana y muchas ropas, con las que visten sus naturales con decencia y venden bastante cantidad que ayuda al mantenimiento.

10. Cuáles son las ferias y mercados y los días en que se celebran; qué géneros se comercian, extraen y reciben en cambio, de dónde y para dónde, sus pesos y medidas, compañías y casas de cambio. 11. Si tienen estudios generales ó particulares, sus fundaciones, método y tiempo en que se abren; qué facultades enseñan y cuáles con más adelantamiento, y los que en ellas se han distinguido. 12. Cuál es su Gobierno político y económico; si tiene privilegios y si erigió a favor de la enseñanza pública algún Seminario, Colegio, Hospital, Casa de Recolección y Piedad.

No hay otro comercio ferias ni mercado, estudios, colegios ni casas de recolección.

13. Las enfermedades que comúnmente se padecen, y cómo se curan; número de muertos y nacidos, para poder hacer juicio de la salubridad del Pueblo. 14. Si tiene aguas minerales, medicinales o de algún beneficio para las fábricas, salinas de piedra o agua, canteras, piedras preciosas, minas, de qué metales, árboles y yerbas extraordinarios. 15. Si hai alguna inscripción sepulcral y otras en qualquier idioma que sea.

Es país sano, muy abundante de fuentes, con que por toda la circunferencia de la villa riegan varios pedazos de tierra, especialmente en cuatro barrancos desde su antiguo castillo hacia el norte como hacia el medio día que esta huerta todo lo que corresponde a su vega, que tiene de larga una legua y pasando por medio de ella, el dicho rio desde norte a sur o medio día. Entre sus fuentes merece especial atención la que llaman Fuencaliente, a la orilla del río Cabriel, al medio día de esta villa cerca de tres leguas distantes, por ser mineral y medicinal a donde concurren muchos enfermos a bañarse para enfermedades de obstrucciones, reumas, humos salados y privación o entorpecimiento de algunos miembros. Riegan con esta agua una bella porción de tierra que hay entre la fuente y el dicho río Cabriel. Actualmente hay fabricadas a la orilla de la fuente casas para los hortelanos que cultivan esta huerta y cuidan del plantío de moreras.


BIBLIOGRAFÍA:
- Diccionario Geográfico de España: S XVIII - Tomás López - Biblioteca Nacional de España.
- Documentación facilitada por el Sr. Niceto Hinarejos Ruiz.