Censo de los pecheros (1528)


En el siglo XVI, los Servicios a Su Majestad eran impuestos ordinarios o extraordinarios aprobados por las Cortes que recaían sobre los pecheros, es decir, sobre aquellas personas que tenían la obligación de pagar impuestos, y se destinaban a sufragar las necesidades de la corona. Para recaudar estos impuestos los pueblos utilizaban los Padrones de pecheros que servían para asignar a cada uno la cantidad que debía pagar con objeto de alcanzar entre todos el importe fijado a cada pueblo que se denominaba cáñama.

Aún en el caso de que las cáñamas hubieran estado fijadas en un principio con la máxima equidad, el simple transcurso del tiempo desajustaba los parámetros de reparto, pudiendo levantar entre los pueblos quejas por agravios como las que motivaron que el emperador Carlos I decidiera enviar dos comisionados a cada Intendencia (Zonas geográficas equivalentes a las actuales provincias) para que recorrieran los pueblos analizando y comprobando en los padrones el número de pecheros y lo que pagaban en el “Servicio” e hicieran un breve informe sobre su riqueza. Estos datos servirían “para que todos los vecinos de la provincia paguen y contribuyan de manera que unos concejos con otros no reciban agravio”, según se expresaban los comisionados de Salamanca.

La recopilación duró casi ocho años, desde 1528 a 1536, y los datos recogidos se refieren a las cantidades pagadas entre 1527 y 1528. Se cubrieron las antiguas provincias de la corona de Castilla, el reino de Granada, las Islas Canarias y el Reino de Navarra. El País Vasco quedó excluido, pues tenía un régimen fiscal propio.

El reparto en Mira
Según el criterio del comisionado, Mira con un total de 143 vecinos obligados a pagar, era uno de los pueblos más favorecidos en la intendencia de Cuenca en el reparto de los pechos. Entre 1527 y 1528, Mira abonó un total de 6530 Maravedíes, siendo una media de 45,66 Maravedíes por pechero. Sin embargo según los funcionarios reales, la cifra debía de ser aumentada a un total de 18000 Maravedíes, siendo una media de 125,87 Maravedíes por pechero.

Número de habitantes en Mira
Conviene aclarar que el concepto de vecino equivale al cabeza de familia de cada casa, generalmente hombre y en menor medida viudas o bien otras mujeres que por diversas circunstancias estuvieran al cargo de un hogar. La cifra total de habitantes tan solo se puede estimarse aplicado un factor de 4 al número de vecinos. De esta manera podemos decir que Mira en 1528 tenía aproximadamente 527 habitantes.

BIBLIOGRAFÍA:
- Censo de pecheros Carlos I 1528. Tomo I. INE

El origen del apellido Mira


El apellido Mira es escaso, según las últimas cifras relativas, hay 10.370 personas censadas como primer apellido y unas 9.962 personas como segundo apellido. Aparece en casi todas las provincias del estado, aunque el mayor número de apariciones se da con gran diferencia en Alicante con 4.257 y en Valencia con 1.035 personas.

Determinar el origen remoto de cualquier apellido siempre es una tarea compleja, sino casi imposible en muchas ocasiones. Con el apellido Mira, la primera referencia conocida se da en el siglo XIV, cuando Ramón de Mira, con el consentimiento del abad del monasterio de San Victorián, hace donación de dos viñas situadas en el término de Siresa (Huesca). La siguiente referencia se da a finales del siglo XV en el reino de Valencia, en concreto en los antiguos protocolos de la población alicantina de Jijona, con la particularidad entre las primeras generaciones, del uso de nombres de claro sabor castellano; como Pedro de Mira, Gonzalo de Mira, Domingo de Mira o Sancho de Mira. En ambas referencias hay la circunstancia importante que son nombrados siempre anteponiendo a su apellido la preposición “de”, lo que suele significar que se trata de un apellido toponímico y por tanto indicio claro de tener un origen geográfico de procedencia. En los siglos XIV y XV, aparte de la Mira conquense, todo parece indicar que hubieron tres poblaciones más con el mismo nombre en la península ibérica: una Mira portuguesa cerca de Coimbra, una Mira aragonesa cerca de Tauste y una Mira gallega cerca de Zas. En el caso de los Mira de Jijona, si aparte de la circunstancia de la preposición “de” y el uso de nombres de claro sabor castellano, añadimos una proximidad territorial, se podría especular que la Mira conquense sería la que tiene más posibilidades de haber sido el epicentro del origen. De la misma opinión es Antonio Sanz de Bremond y Mira, persona que ha investigado el apellido Mira en el antiguo reino de Valencia.


Los Mira de Jijona
Según los protocolos notariales, los primeros Mira se declaran ganaderos, especulando con la idea que habría dejado la Mira conquense para buscar los montes de Jijona con una base de producción mucho más rentable por su proximidad de los mercados de consumo. Con el tiempo dejaron la ganadería y se convirtieron en labradores hacendados. Al mismo tiempo el apellido se extendió por otras poblaciones alicantinas: Novelda, Benilloba, Gandía, Alcoy, Concetraina y Játiva. Justo donde actualmente el apellido tiene una importante presencia.



Notables personas con el apellido Mira y con conocidos orígenes alicantinos son o fueron: el expresidente de la Generalitat de Cataluña Pascual Margall Mira, el exministro de economía Pedro Solbes Mira o el maestro turronero Luis Mira.


BIBLIOGRAFÍA:
- Los Mira: una familia de ciudadanos de inmemorial. Antonio Sanz de Bremond y Mira.
- Donación de dos viñas en Ciresa por el pago de un aniversario. Monasterio de San Victorián.
- Web www.elpatiaz.es 

La estela discoidal


La mayoría de los expertos consideran a la estela discoidal como un monumento funerario, asociado a ritos ancestrales, pero no consiguen ponerse de acuerdo a la hora de interpretar su forma. Unos consideran que este tipo de estela fue creado como representación del disco solar o lunar, símbolo de una de las creencias más antiguas de la humanidad, como es la influencia del sol, la luna y otras manifestaciones astrales en la vida de la naturaleza y del hombre sobre la tierra, con el fin de que le siga alumbrando y protegiendo en la otra vida. Otros ven la estela como una interpretación antropomorfa, que pudiera representar la imagen del cuerpo enterrado a sus pies.

Las invasiones de los grupos indoeuropeos que poblaron la península del II al I milenio a.C. trajeron consigo una serie de modos de vida, ritos y creencias que, recogidas del Bronce Final, llegarían a la época del hierro. De este nuevo bagaje cultural encontramos colgantes, adornos antropomorfos y discos solares en un área tan amplia como la que comprende desde Rusia, Noruega, Francia, Italia, hasta la península Ibérica.

De estelas prerromanas en España tenemos los ejemplos de las estelas cántabras que habitualmente están fechadas entre los siglos I a.C. y I d.C., si bien hay divergencias y algunas podrían ser incluso de los siglos V o VI a.C. La más famosa es la llamada Estela de Barros la cual puede verse en el Parque de Las Estelas de la localidad de Barros. Tras las estelas discoidales celtas o ibéricas aparecen unas pocas de clara impronta romana. Interesantes son también las cruces laureadas de la época visigótica, hasta la Edad Media. A partir del siglo IX se produce, un renacimiento de la estela discoidal, que alcanzaría su punto álgido alrededor del XII. De este tipo de estelas abundan en la comarca de la Matarraña y en los fosos del País Vasco.

Según los expertos, el declive de su utilización vendría apartir del siglo XIV, cuando se empezó a generalizar los enterramientos en los interiores de las iglesias, lo que llevó a su desuso y desaparición.


En la provincia de Cuenca el conocimiento sobre este tipo de objetos es bastante escaso, de momento y según mi conocimiento, solo se conocen las estelas de Huete, Arrancacepas, Montalbo, Mira y Alcalá de la Vega. La estela funeraria de Mira es de piedra en forma de raqueta con cruz incisa en el centro, su fecha es desconocida y su estado de conservación es bastante malo.


BIBLIOGRAFÍA:
- Estelas discoidales de la Península Ibérica. Eugeniusz Frankowsky.
- Catálogo municipal de la Diócesis de Cuenca.
- El posible origen de las estelas discoidales. Antxon Aguirre Sorondo

El camino de Valencia a Cuenca en el siglo XVI


Gracias al repertorio de caminos realizado por el cartógrafo valenciano Pedro Juan de Villuga, hoy podemos conocer los principales caminos que existían en el siglo XVI en España. Esta guía de viajes se publicó en Medina del Campo en 1546 y contenía un total de ciento treinta y nueve itinerarios que equivalían a alrededor de 18.000 Km. En la obra se hace referencia al recorrido que realizaban los viajeros de Valencia a Cuenca y se menciona a Mira como una de las poblaciones de paso.

Mapa de los itinerarios de Juan Villuga.

¿Cómo era el camino?
La mayoría de caminos que existían en esa época no eran más que unas simples veredas, no estaban pavimentados y en ocasiones ni siquiera tenían un trazado fijo, estando en la mayoría de los casos abiertos sobre el terreno natural. En el caso del camino de Valencia a Cuenca, había dos tramos bien diferenciados: Por un lado de Valencia a Utiel, la ruta seguía el camino de Requena, construido en el siglo anterior para permitir el paso de tráfico rodado y así abastecer la ciudad de Valencia del trigo castellano. Fue una importante obra de ingeniería costeada por la ciudad de Valencia y Requena, de los mejorcitos caminos de la época y posiblemente su estructura estaba compuesta de dos hileras enlosadas en los márgenes desde donde partían otras líneas transversales de losas, rellenos los huecos con cascajo y tierra. El tramo de Utiel a Cuenca, no sería lo mismo, es de suponer que en varios puntos de su trazado, fuera un simple camino de herradura.

Ejemplo de camino de herradura. Fotografia de historiadecalp.net

¿Cómo se viajaba?
En general los viajes a pie era la forma más popular de viajar del pueblo llano y modesto, que constituía la mayoría de la población. Las principales razones para viajar, eran las migraciones de temporada para faenas agrícolas específicas, siega, recolección, las peregrinaciones a lugares devotos, las idas y venidas de los estudiantes y de los soldados,etc.

El caminante a pie, encontraba muchas más facilidades que hoy día para sus desplazamientos; la profusión a lo largo y ancho de la geografía española de conventos, hostales de peregrinos, y demás instalaciones de ayuda y protección al caminante, la mayor parte de ellos propiedad de la Iglesia, facilitaba en gran medida esos desplazamientos de forma gratuita ofreciendo alojamiento y comida.

El viaje sobre una caballería, caballo o mula, era la forma más normal de viajar de las personas con alguna posición. El coste, era alto, ya que, además de que era menester alquilar una caballería o disponer de ella en propiedad, yendo a caballo o en mulo no podían utilizarse generalmente los numerosos establecimientos benéficos de la iglesia. Dentro de esta forma de viajar cabe distinguir dos modalidades: en caballería propia y en caballería de alquiler.

Para los más acomodados, había la posibilidad de la litera o el carruaje. El primero era un vehículo con varas laterales, transportada por caballerías, una delante y otra detrás, en la que el viajero o viajeros iban sentados. El mal estado de los caminos en general y la excesiva simplicidad de los sistemas de suspensión de los primeros carruajes, daban ventajas en ese momento al viaje en litera respecto al viaje en carruaje. Es conocido que el emperador Carlos V las utilizaba en su viajes cuando no utilizaba el caballo.


Litera transportada por caballería

Para el transporte de mercancías la mayor parte se hacía a lomo de animales: mulos, asnos o caballerías menores, aunque también se utilizaban carros allí donde se podía. Los reyes católicos crearon la Cabaña Real de Carreteros siguiendo el modelo del Honrado Concejo de la Mesta, que aseguraba y otorgaba un conjunto de franquicias, privilegios y beneficios que permitían transitar, carros y carretas, de un extremo al otro del país.



Itinerario del siglo XVI
El viajero salía de Valencia, pasaba por Cuart y se encontraba el primer escollo al poco de pasar las cuestas de Chiva, allí el viajero se encontraba con el pronunciado y difícil paso de las Cabrillas. Posteriormente una vez pasado el mojón de Castilla cerca de Siete Aguas, todo resultaba relativamente fácil hasta llegar a Utiel. En este punto se dejaba el camino real y se tomaba el camino hacia Cuenca, pasando por las poblaciones de Mira, Víllora, Cardenete, Arguisuelas, Reillo y Fuentes. La ruta pasaba por los mismos municipios que en el presente lo hacen las actuales infraestructuras, sin embargo su trazado sería ligeramente diferente en algunos puntos. En Mira, el tramo desde Camporrobles sería prácticamente el mismo, aunque parece ser que se cruzaría el río por la zona del pontón, no por el actual puente. Después para seguir hasta Víllora, se subía al cerro del castillo donde se cogería el camino en dirección a la Barraca de Rama, donde después de unos 2,5km, el camino practicamente seguiría como lo hace actualmente la carretera CM-2109.



BIBLIOGRAFÍA:

- Repertorio de todos los Caminos en el que hallarán cualquier viaje que quieran andar muy provechoso para todos los caminantes. Juan Villuga.
- El camino Real de Valencia a Castilla. "El cami de Requena". Daniel Muñoz y Sergio Urzainqui.
- Web http://www.wikivia.org
- Web http://www.adurcal.com.

La Cueva Santa


La Cueva Santa se encuentra situada sobre uno de los frecuentes barrancos de la margen izquierda del río Cabriel, afluente del Júcar, del término municipal de Mira. El uso prehistórico de la Cueva era conocido desde antiguo, conservándose diversos materiales. La Cueva fue originariamente lugar de enterramiento, convirtiéndose posteriormente en santuario, si bien pudo haber tenido otras funciones más prosaicas, como sería la de simple lugar de refugio.

A partir de la reconquista de la zona, sería de nuevo frecuentada, remontándose las primeras referencias sobre el tema al siglo XIV, momento en que pasó a convertirse en un santuario mariano, recuperándose como lugar de culto.

La Cueva Santa alberga diversas salas comunicadas entre sí. La boca o entrada a la Cueva es un angosto pasillo de 11,50 m de longitud por 1,20 de anchura lleva al interior de la oquedad. El pasillo desemboca en una sala central (A) de planta semicircular de entre 22 y 29 m de anchura y una altura máxima de 10 m, en la que destacan, en el centro, dos grandes estalactitas y, al fondo de la cavidad, una cubeta de planta rectangular. La sala se comunica con otras dos salas menores (B y C), que quedan casi inundadas en épocas de grandes lluvias.

En el interior de la cueva se hallaron diversas piezas, entre los que destacan una serie de vasos caliciformes de época ibérica, que se conservan en el Museo de Cuenca.

Todos los años el segundo domingo de mayo se realiza una Romería a la Cueva Santa. La romería se divide en dos partes, una religiosa, en la que se celebra una misa en el exterior de la cueva y una más lúdica consistente en un almuerzo de todos los vecinos que da paso a la música y los bailes populares.


 BIBLIOGRAFÍA:
- La Cueva Santa del Cabriel (Mira, Cuenca): Lugar de culto antiguo y ermita cristiana. Alberto J. Lorrio, Teresa Moneo, Fernando Moya, Sara Pernas, Mª Dolores Sánchez de Prado

Como nombre de mujer



Mira puede ser utilizado como nombre femenino. Se relaciona con las palabras en latín "asombro" y "maravilloso". En diferentes lenguas eslavas, significa "paz" y se utiliza a menudo como parte de un nombre más largo, como Miroslava (forma masculina Miroslav) o Sławomira (forma plural: Slawomir). En sánscrito, significa "océano". En hebreo, es un derivado de Miriam o el equivalente femenino de Meir, es decir, luz. 

Algunas personas conocidas con este nombre son la actriz americana Mira Sorvino, la directora de cine Mira Nair o la compositora Bulgara Mira Aroyo.


BIBLIOGRAFÍA:
- Wikipedia.

Las hebillas visigodas en paradero desconocido



Los visigodos fueron una rama de los pueblos godos, enmarcados en el contexto de las grandes migraciones, conocidas como invasiones bárbaras, que alteraron la distribución de los pueblos en Europa y precipitaron el final del Imperio romano de Occidente.

Los visigodos invadieron Italia bajo Alarico I y saquearon Roma en el año 410. Se establecieron en el sur de la Galia como federados del imperio romano, y tras la derrota de Vouillé en 507 pasaron a establecerse en Hispania, donde posteriormente crearían el Reino visigodo de Toledo, hasta que fueron derrotados por los musulmanes en la batalla de Guadalete en 711.

Los restos visigodos en Mira son escasos. En fecha desconocida (posiblemente finales del siglo XIX, inicios del XX), se hallaron en los alrededores de la población dos hebillas visigodas descontextualizadas. Las dos piezas fueron fechadas entrada la segunda mitad del siglo VI, con perduraciones en los inicios del siglo VII, correspondiente al momento final de las necrópolis visigodas de la meseta y el inicio de su distribución por toda la geografía peninsular.

Características de las hebillas:

1.- Placa calada en bronce. Ha perdido su aguja, pero su conservación es buena. Toda la superficie de la placa esta decorada por medio de círculos concéntricos realizados a  punzón, y orificios circulares perforados. La zona central también calada de forma geométrica. Los perfiles son sinuosos y su extremo distal semicircular. Su longitud es de 10,9cm.

2.- Placa rígida de perfiles rectos en bronce. Ha perdido la aguja de sujeción. Su extremo distal semicircular. No presenta decoración alguna en su superficie. Su longitud máxima es de 14,2cm.

Según el arqueólogo Hans Zeiss en 1934, las dos hebillas estaban en posesión del señor Miguel Elizaicín, ex-alcalde de Alicante y uno de los precursores del museo arqueológico de la misma ciudad, pero actualmente se desconoce donde o quien las podría tener.


BIBLIOGRAFÍA:
- Die Grabfunde aus dem spanischen Westgotenreich. 1934. Hans Zeiss.
- Los elementos de las artes industriales Visigodas. 1933. Hans Zeiss.
- La ocupación visigoda en época romana a través de sus necrópolis (Hispania). 1986. Gisela Ripoll López.