El aeródromo de Mira/Camporrobles


En el inicio de la Guerra Civil Española, la mayor parte de las fuerzas aéreas estaban controladas por el bando republicano, lo que le garantizó al Gobierno la superioridad aérea en gran parte del país durante los primeros días del conflicto. La situación cambiaría a partir de julio de 1936, cuando el bando nacional recibe los primeros Junkers Ju-52 alemanes y Savoia SM-81 italianos, y sobre todo con la entrada en servicio en agosto de los cazas Fiat CR-32 y Heinkel He-51. No sería hasta el octubre de 1936, cuando se restablecería un equilibrio de fuerzas entre los contendientes, gracias a la llegada de unos cien aviones soviéticos para el bando republicano. En su mayoría, eran cazas Polikarpov I-15 «Chatos» y Polikarpov I-16 «Mosca», que por entonces eran los más veloces de toda Europa.

A medida que fue avanzando la contienda, ambos bandos se vieron en la necesidad de incrementar el número de aeródromos con el objetivo de dispersar los posibles ataques del enemigo. En la provincia de Cuenca, el bando republicano tan solo contaba con un aeródromo y esto obligó que en un breve periodo de tiempo se tuvieran que construir un gran número de campos de aviación, en muchos casos muy básicos, pero suficientes para permitir el aterrizaje y despegue de los aviones. En este contexto se construyó el Aeródromo de Mira/Camporrobles,

Hay que aclarar que aunque siempre se le llamó oficialmente Aeródromo de Camporrobles, las principales instalaciones; como las pistas y varios edificios, se encontraban en el municipio de Mira, más concretamente en los parajes de El Morterón y El Atascadero de la Cañada de Mira. Entendemos que se llamó así por la proximidad de las instalaciones con el pueblo de Camporrobles y por ser esta población punto importante para el transporte de alimentos y material hasta Madrid. En la localidad terminaba el primer tramo del ferrocarril hasta Madrid, y desde allí, se transportaban todos los alimentos y pertrechos en camiones hasta la provincia de Cuenca, para después cargarse nuevamente en trenes hasta la capital.

Desconocemos la fecha de su construcción, pero si sabemos que el aeródromo ya estaba operativo en Junio de 1937, gracias a un informe de la sección de información del Estado Mayor del Aire del bando nacional. En él un prisionero lo describe como un campo rectangular de 970m de largo por 1115m de ancho, sin pistas balizadas, donde se aprovechaba sin más los excelentes llanos existentes de barbecho y pastizal. También relata que no había una dotación fija de aviones, sino que ocasionalmente estacionaban algunas unidades de bombarderos y de “Natachas”.

Posteriormente, a partir de noviembre de 1937, los acontecimientos de la guerra obligan a realizar varias mejoras en el aeródromo, para que las escuadrillas de la aviación republicana comiencen a llegar por primera vez con fines bélicos para realizar misiones de bombardeo y observación. En ese momento el campo contaría con una caseta de guardia, una estancia para pilotos, una caseta de mando y un pabellón de tropa. Hacia el sur había un polvorín y otras dos instalaciones de este tipo ubicadas en un radio de tres kilómetros.

Fotografía aérea del aeródromo realizada el 26 de junio de 1938

El patrón arquitectónico de los edificios construidos fue calcado en varios aeródromos republicanos de la zona. La caseta de mando del aeródromo de Mira/Camporrobles era igual a la caseta de mando que encontramos en otros aeródromos, como el de Utiel.

Como sistema antibombas se construyó un refugio de ocho metros de profundidad con capacidad para 150 personas y otros seis más elementales alrededor del campo con capacidad para proteger de ametrallamientos. En la cumbre del Molón se situó una caseta de puesto de observación.

En la población de Camporrobles, cuatro casas fueron destinadas para alojamiento de personal con capacidad para 300 personas.

En los primeros meses de 1938 la provincia de Cuenca ya contaba con un total de veintiún aeródromos en servicio. Estos fueron: Mira/Camporrobles, Moya, Fuentelespino, Cañete, Landete, Monteagudo, Aliaguilla, Olmedilla, Motilla, Villanueva de jara, Sisante, Clemente, Villaescusa de Haro, Valverde, Montalbo, Fuentes, Carboneras, Olivares del Jucar, Cuenca, San Pedro Palmiches y Carrascosa. A nivel organizativo, la mayoría de los aeródromos conquenses, el de Mira/Camporrobles incluido, formaron parte de la 7ª Región Aérea Republicana, teniendo como principales sectores Los Llanos, San Clemente y Casas de Ibáñez. Los aeródromos de Landete, Moya o Fuentelespino estuvieron en la 4ª Región Aérea.

Aeródromos en servicio en marzo de 1938

Varias acciones bélicas fueron llevadas a cabo desde el aeródromo de Mira/Camporrobles, siendo la más conocida la que se realizó el 2 de junio de 1938, cuando nueve bimotores Tupolev SB–2 “Katiuskas” y tres cazas PolikárpovI-16 “Moscas” de la 3ª escuadrilla de Grupo 24, iniciaron desde Mira/Camporrobles una importante operación para bombardear el aeródromo de La Cenia (Tarragona), base de operaciones de la Legión Cóndor, que en esos momentos albergaba dos escuadrillas de monoplanos Messerschmitt Bf 109 B, otras dos escuadrillas de biplanos Heinkel He 51, el veterano de Elsa y una patrulla de Junkers Ju 87 y He 45.

Bombardero ruso Tupolev SB–2, conocido como Katiuska.

La operación republicana fue encabezada por el jefe de escuadrilla, Anselmo Sepúlveda, pero antes de llegar a la altura del pueblo de Sant Rafael del Río fueron descubiertos por las baterías antiaéreas, formadas por piezas de 88 y 37mm que defendían la zona. Un Tupolev SB–2 fue tocado y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en un aeródromo situado entre Castellón y Benicasim. Un segundo bombardero fue derribado cuando sobrevolaba San Mateo. Paralelamente salieron del aeródromo de La Cenia varios BF 109 para rechazar el ataque y perseguir a los republicanos, hecho que causó el derribo de dos aparatos en Torreblanca y Alcora, y dañar a un tercero que consiguió llegar a Sagunto pero con los motores apagados e incendiados. A pesar del fracaso de la operación, los republicanos consiguieron destruir alguna unidad BF 109 estacionada en el aeródromo de La Cenia.

Restos de un BF 109 destruido por los republicanos el 2 de Junio de 1938.

Con el inicio de la Batalla del Ebro, todas las unidades republicanas fueron trasladadas a los campos de aviación de Cataluña y el aeródromo de Mira/Camporrobles aunque en servicio, dejó de ser útil desde el punto de vista estratégico el 25 de julio de 1938.

El 1 de abril de 1939 se da por finalizada la guerra y el mando nacional decide mantener operativos algunos aeródromos, de entre ellos el de Mira/Camporrobles. Un año más tarde, en 1940, se formalizó un contrato de arredramiento con los propietarios de las fincas afectadas por la ocupación. El ejército del aire pagó una renta anual al conjunto de los propietarios de 5.314,24 pesetas. Como ejemplo, Crescencio Sierra Nieto, vecino de Mira y propietario de una parcela en el paraje de El Atascadero de 2.662m², recibió quince pesetas con noventa céntimos anuales.

En 1948 el ejército del aire decidió disminuir el gasto anual y varias parcelas fueron devueltas a sus propietarios, reduciendo el perímetro del aeródromo. Esto causó que se formalizara un nuevo contrato global, reduciendo el alquiler anual a 1814,95 de pesetas

Se supone que entre 1948 y 1956/57 se realizó algún tipo de reformas en el campo. Aunque no hay documentación que lo confirme, varios croquis sin fecha y las fotografías aéreas realizadas por los Estados Unidos en 1956/57, muestran al aeródromo con dos pistas en forma de cruz bien delimitadas con balizas que anteriormente no existían. Es de suponer que fuera consecuencia de la disminución del perímetro realizado en 1948.

Croquis sin fecha con las pistas en forma de cruz.

Fotografía aérea de 1956/57 donde son visibles las pistas en forma de cruz.

El 15 de Julio de 1965 supondrá el fin del aeródromo, cuando la jefatura de la región aérea de Levante decide suprimir el despliegue militar en el aeródromo, cancelar el arrendamiento y devolver las parcelas a sus titulares.

En la actualidad, muchas de las instalaciones han desaparecido por completo: las pistas, los refugios, la estancia para pilotos o el pabellón de tropa, sin embargo hay otras, que aunque en bastante mal estado, todavía son visibles; como el antiguo polvorín o la caseta de mando. Las únicas instalaciones que se mantienen relativamente completas es la caseta de puesto de observación del Molón y una caseta de guardia, actualmente conocida como casilla de Juan Serrano.

Restos del antiguo polvorín

Interior del polvorín

Restos de la caseta de mando. Fotografía de Álvaro García Lava

Puesto de observación del Molón

 Caseta de guardia

Imagen aérea actual con las localizaciones

Según la memoria de los vecinos de La Cañada de Mira, el refugio principal, que fue lugar de juegos y aventuras para muchos niños, estuvo accesible más o menos hasta la década de los años 80, cuando el propietario de la parcela donde estaba ubicado, decidió taparlo para poder plantar más viñas.


BIBLIOGRAFÍA:
-    L' aerodrom de la Senia 1937-39. Heribert Garcia i Esteller
-    La legión Cóndor en 1938. Jesús Salas Larrazábal
-    Historia de la Aviación Española.
-    Archivo histórico del ejército del aire.
-    Varios artículos publicados en el diario Levante por José Ferrer.

3 comentarios:

  1. Excelente y documentado trabajo amigo Olivier.Mi más cordial Enhorabuena.Estas haciendo una grandisima labor histórica,etnologica y culmtural con tu blog LA HISTORIA DE MIRA.Sigue asi.

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  2. Gracias Olivier.
    Haces que lo que pasó hace años siga vivo y no se pierda. Conocer nuestra historia nos ayuda a ser mejores y a no repetir aquello que hicimos mal.

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