El molino de la Tía Carolina


Aparte de conocerse como el molino de la Tía Carolina, también se le conocía popularmente con el nombre del molino del tío rojo.

Se desconoce la fecha de su construcción exacta, pero pudo ser a finales del siglo XIX. El primer propietario conocido es Francisco Terrádez Ortiz. Años más tarde el molino pasaría en propiedad de Nicolás Terrádez Esteban y su esposa, Carolina Terrádez Huerta.

Según la memoria histórica familiar, el molino de la Tía Carolina fue el primero en montar un generador eléctrico, convirtiéndose en la primera familia del pueblo en tener luz eléctrica. Posteriormente varios vecinos del pueblo pudieron conectarse al molino y tener luz eléctrica a cambio de una tarifa periódica.

Al lado mismo del molino, la familia Terrádez disponía de una tahona (horno), establecimiento donde se hacía y se cocía el pan. Gran parte de las tareas del horno eran realizadas por las hijas del matrimonio: Amparo, Rosario y Leonor.

Nicolás Terrádez Esteban moriría a poco de iniciarse la guerra civil española, recayendo la responsabilidad del molino en sus hijos: Saturio, Francisco y Nicolás Terrádez Terrádez.

A finales de los años 40, Francisco Terrádez Terrádez, el hijo que heredaría el molino, lo desmotaría para montar uno nuevo en la población de Henarejos, poniendo fin a la historia del molino.

Localización
En la actualidad podemos reconocer gran parte de la estructura original tanto del molino como el horno en el número 30 y 32 respectivamente de la calle del Río, a pocos metros del puente de ladrillo. El molino de la Tía Carolina junto con el Molino de la Tía Vicenta (molino eléctrico), fueron los dos únicos molinos que estaban situados dentro del casco urbano del pueblo.

Infraestructura
La infraestructura del molino empezaba con un embalse que se encontraba a pocos metros río arriba del puente de ladrillo (puente que todavía existe), esta presa servía para desviar una parte del caudal hacía un caz o canal para conducirlo hasta el molino. El puente de ladrillo contaba con cuatro ojos (actualmente este cuarto ojo está tapado) y el agua pasaba por el primer ojo que se encontraba en el extremo de la calle del Río. Después el canal pasaba por debajo de la casa conocida como “la obra”, edificación que todavía existe al lado del puente (Imagen 4). A continuación el caz o canal seguía descubierto hasta el horno, donde volvía a pasar por su parte inferior para acabar en el molino (Imagen 4). Una vez que la fuerza del agua hacía mover las piedras, esta volvía a salir al exterior para unirse de nuevo al río en el punto justo donde existía antiguamente un pequeño puente de madera (Imagen 1, 2 y 3)




Imagen 1. En la siguiente fotografía vemos el horno o Tahona en el extremo derecho, a su lado está el molino. En la imagen se puede observar unas columnas que mantenían la infraestructura del horno, la razón es que el caz o canal de agua pasaba justo por debajo. La fotografía es de 1970, en ese momento el molino ya había dejado de funcionar desde hacía tiempo.


Imagen 2. En esta imagen de 1919 podemos ver en la parte de la derecha, el caz o canal que provenía del molino, este se unía al río justo donde estaba el antiguo puente de madera.


Imagen 3. Diferente perspectiva donde se ve la unión del caz con el río, y incluso se puede apreciar al fondo la salida del agua del molino.


Imagen 4. En la imagen podemos ver el puente de ladrillo en el extremo derecho, a su lado la casa conocida como “la obra”. El caz o canal pasaba por debajo y seguía después descubierto hasta el horno.


El Molino de la Tía Carolina en 2D, vista1


El Molino de la Tía Carolina en 2D, vista 2




BIBLIOGRAFÍA:
- “Los molinos hidráulicos harineros en la provincia de Cuenca”. Antonio García Cuevas.
- “Mira, un siglo de historia 1875 – 1975". Ayuntamiento de Mira.
- Catastro Ensenada 1753. Archivo General de Simancas.
- Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) - (Tomo XI, página 427).
- Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal (1827).


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